1
Hongos sin color,
blanda textura en el piso del bosque
hojas secas, tierra oscura
bajo la penumbra del follaje
el agua se encharca
solo un revoloteo mínimo delata vida
Alzo la vista
y vislumbro entre el encaje verde
una luz azul, dorada
Siento llegar la tarde
y en silencio
se diluye la ira
...
2
LO que va y viene
el oleaje
la luna en su órbita
la mano sobre el papel
dedos mecánicos,
mirada que los sigue
Objetos vagos
marcados por el uso
las puertas y ventanas de una casa
que es parte ya de nuestra piel
Creemos perder
lo que en verdad nunca hemos poseído
vagas certidumbres
deseos confusos
percepciones erróneas
que nos llevan...
Una mirada
una palabra
nos revela la náusea del vacío
la inutilidad del gesto.
3
CULTIVAR en la sombra del jardín
la locura
la amistad y su contrario
cultivar tenazmente la duda
buscar, y sin buscar, hallar
orprenderse y callar
Dejar la puerta abierta
observar
no ceder
a la provocación de la luz
Cultiva, digo
la soledad, el desamparo
imaginario o real
acostúmbrate
a hablar contigo mismo
y a guardar un silencio
como moneda
(los pensamientos te atosigarán
como avispas)
Te dolerá el corazón sin remedio
se vive solo.
4
SOŇAR nuestra muerte
no nos conduce a ella
Es posible que, en el sueño
sigilosamente la muerte nos atrape
y nos arrastre a su guarida
de la que nunca más saldremos
Simulacro de muerte
será el sueño
y sueño
la vida que vivimos.
5
UN sabor en la lengua: palabras deleitosas
Un aroma, una visión inefable
Un poema al dia.
Thursday, June 10, 2010
Sunday, March 1, 2009
Mujeres de palabra
¿ASEDIO A ROSARIO CASTELLANOS?
A partir de las enseñanzas de Virginia Woolf y de Simone de Beauvoir, la mexicana Rosario Castellanos (1925-1974) asumió la responsabilidad, como escritora, de "ser de otro modo".
En los Estados Unidos se empezó a estudiar con mayor interés, admiración y respeto su obra que en el propio México. Y póstumamente, en lo que se ha querido hacer ver como un homenaje, algunos mexicanos han llegado a presentarla bajo una luz por demás desfavorable. Ella misma, creo yo, se habría quejado de este flaco servicio.
Me refiero concretamente a la publicación de dos libros: Rito de iniciación, contra la voluntad expresa de su autora (al respecto dijo en 1966, en “Una tentativa de autocrítica” (Juicios sumarios*, págs. 430 a 434): “A partir de Rito de iniciación, novela aún inconclusa, planteo una problemática diferente, y en consecuencia, ensayo un estilo del que aún no me siento completamente dueña”); y Declaración de fé, ambos por iniciativa de Eduardo Mejía, gran admirador suyo y a quien, según él mismo dice (ver más abajo, El Financiero), en 1987 Adolfo Castañón (...) encargó para el Fondo de Cultura Económica la compilación de las obras completas de la Castellanos.
Declaración de fe (Df), Reflexiones sobre la situación de la mujer en México (Alfaguara, México, 1977 -con otras diez ediciones simultáneas en España y América Latina) reúne cuatro ensayos: "La mujer en el mundo indígena", "La mujer en la época colonial", "La mujer en la época independiente" y "La mujer en la época actual", escritos por R. Castellanos -no se dice cuándo, ni dónde. El primero, sobre la mujer en la sociedad azteca, recuerda vagamente, en forma más extensa, uno publicado en El uso de la palabra (Up), selección de los artículos publicados por R. Castellanos en la página editorial de Excélsior y en el suplemento Diorama a lo largo de casi diez años (Ediciones de Excélsior, Crónicas, México, 1974, 313 págs.) Esta edición estuvo a cargo de José Emilio Pacheco y Danubio Torres Fierro, y el primero ya señalaba en la Advertencia (pág.5): "Para evitar duplicaciones y ofrecer una visión más amplia de lo que fue la literatura periodística de Rosario Castellanos, se decidió excluir los trabajos reunidos por su autora en Juicios sumarios, Mujer que sabe latín, así como las crónicas enviadas desde Israel en 1971 que otras personas han compilado íntegramente en un tomo de próxima aparición. El título del libro también pertenece a Rosario Castellanos."
El artículo incluido en este volumen: "Las indias caciques" (págs. 31 a 35), es reseña de un libro sobre la mujer en la sociedad prehispánica, de la historiadora Josefina Muriel, a quien R. Castellanos dedica palabras elogiosas. Es natural que nuestra autora, quien publicó, como lo señala J.E.Pacheco, un sinnúmero de artículos periodísticos, haya retomado sus temas más de una vez. Sor Juana era una figura que le interesaba mucho. Habla de ella dos veces en Juicios sumarios (Js) (Universidad veracruzana, México, 1966, 434 págs.): en los artículos titulados "Asedio a Sor Juana", y "Otra vez Sor Juana", en el que se refiere a la biografía escrita por Ludwig Pfandl ("Allí la tenemos", dice Castellanos, "diseccionada con los instrumentos del sicoanálisis gracias a la curiosidad germánica, y como germánica, concienzuda y grave...", pág. 29)
Nadie es perfecto... éste se coló en Up (un volumen de 434 páginas, no lo olvidemos, que no pretende sacar a la luz ningún texto inédito) fechado (cosa que no ocurre con los de la colección citada más arriba) el 26 de octubre de 1963. Mientras que "Asedio a Sor Juana" (Js, págs. 19 a 25) pasa a las páginas de Df, ocupando el último tercio de la sección titulada "La mujer en el mundo novohispano" (es de lamentar lo descuidado de esta edición, que, entre otras erratas, en el Indice anuncia la sección de marras como "La mujer en la época colonial"). Lo extraño de esta versión es que, a diferencia del artículo en Js , en que se transparenta el estilo único de nuestra autora, el publicado ahora presenta modificaciones que difícilmente se asocian con el original. Doy sólo algunos ejemplos:
"Versifica tan espontáneamente que ha de esforzarse por advertir que no es éste el modo común de hablar." (Js) "Piensa de modo tan espontáneo en verso que le cuesta mucho advertir que no es éste el modo de expresión." (Df)
"A los trece años es recibida (después de haber intentado, sin éxito, asistir a la Universidad)..." (Js) "A los trece años es recibida (después de haber luchado vanamente por ingresar en la Universidad)..." (Df)
"Sus actos, por originales, tenían que producir el malestar de la sorpresa, de lo que no cabe dentro de lo establecido /.../ Su peor enemigo, sin embargo, es ella misma. Su índole reflexiva es su talón de Aquiles. Se toma como objeto de meditación, se pone entre paréntesis para dilucidar si lo que constituye su personalidad es verdaderamente valioso." (Js)
"Sus actos por originales (sic) tenían que producir a los demás el malestar de la sorpresa, de lo que no cabe dentro de las formas /.../Ella misma, su índole reflexiva, es su talón de Aquiles. Y toma su yo como objeto de meditación, lo coloca entre paréntesis para examinar si realmente vale." (Df)
¿A qué obedecen las correcciones obvias, pero no para mejorar el texto? ¿Provienen de la propia autora? ¿Se trata más bien de una versión en borrador? ¿Ha sido una mano ajena la que ha buscado "mejorar" el texto, o, peor aún, hacerlo distinto del anteriormente publicado? E. Mejía habría hecho bien en ilustrarnos al respecto.
En su artículo de presentación de la novela: "Rito de iniciación, Rosario Castellanos y la antinovela que no quiso editar", aparecido en la sección cultural de El Financiero el 6 de mayo de 1997, Mejía defiende la decisión de publicarla y recuerda que un fragmento salvado de la supuesta destrucción del texto, fue "Album de familia", incluido entre los cuatro relatos que constituyen el volumen homónimo(Album de familia, Joaquín Mortiz, México, 1971, 154 págs.). No sé todavía hasta qué punto sea defendible esa tesis.
En una librería de Nueva York encuentro la bella edición de The Book of Lamentations (Marsilio Publishing, New York, 1996) que es como su traductora, Esther Allen, vertió el título difícil de Oficio de tinieblas. Recuerdo que un año antes de que apareciera esta edición, recibí una llamada de la sección de asuntos culturales del consulado de México, para preguntarme si yo podía sugerir una traducción para ese título. Me referí a la misa de difuntos, en el rito de la iglesia católica. Lo que sorprende mucho en esta edición es que no figure, precisamente, el título original.
Encuentro también: "A Rosario Castellanos Reader", una variada y abundante antología de textos en prosa y de poesía, compilada por Maureen Ahern, con traducciones de ella misma y varias otras (University of Texas Press, Austin, 1988), que incluye una útil y completa bibliografía en español.
Por decreto Núm…. del 27 de diciembre de... el Presidente de México... Echeverría declaró: "Que la ciudadana Rosario Castellanos fue auténtico exponente de la mujer mexicana de nuestro tiempo" (las cursivas son mías), para hacerle el honor de depositar sus restos mortales en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Creo sinceramente que Rosario Castellanos se habría sentido afrentada por el calificativo. Exponente, quizá, de la mujer mexicana de los años noventa. Ella fue precursora de la mujer intelectual de amplia cultura, que manejó con mano maestra todos los géneros y fue, como Sor Juana, su crítica más exigente.
Herederas suyas, conscientemente o no, en el puro hecho de plantear y desarrollar nuevos temas, de hacer la crítica de la historia y expresar un punto de vista diferente, las escritoras contemporáneas han creado ya un nuevo modo de decir.
…
REFLEXIONES SOBRE ESCRITORAS
Hasta 1960 la metáfora política no formaba parte conspicua de la narrativa femenina latinoamericana. Había, sí, una politización de los temas personales, considerados hasta entonces como "domésticos". Con sólo el hecho de tomar la pluma, la mujer en nuestro continente y en el resto del mundo, estaba haciendo ya una declaración política. Pero, en América latina, salvo contadas voces (la de Rosario Castellanos, por ejemplo, en su denuncia explícita de la explotación del indígena por el hombre blanco, de la mujer por el hombre y de la mujer indígena por el hombre y la mujer blancos), no se había dicho mucho para exponer el lado negativo de las "buenas conciencias".
En la narrativa española de la posguerra civil a la época contemporánea, se pasó del tono de denuncia y de dolor por la pérdida de toda una generación (Ana María matute, Carmen Laforet, Mercé Rodoreda), a uno de afirmación de la mujer como persona y como escritora: exploración psicológica, búsqueda de un lenguaje nuevo, tratamiento de temas ajenos a la experiencia del franquismo. De hecho, las narradoras peninsulares que empiezan a publicar a partir de 1970 apenas tocan el tema político: se exilian de la problemática nacional, o ya no la ven como tal; muchas van a vivir a otras partes de Europa, notablemente a Inglaterra. La mayoría de sus textos "se acercan más a la obra de las jóvenes /norte/americanas o inglesas..."
A la vuelta del "boom", que en cierto modo feminizó la literatura latinoamericana, liberándola de ataduras logocéntricas occidentales, con sus características de lucha por el poder y paternalismo, la narrativa de nuestro continente despertó a la realidad de las juntas militares y el terrorismo. Las escritoras respondieron nombrando esta nueva experiencia, con una voz madura, necesariamente nueva.
Herederas de Carpentier y de Cortázar, más que de Borges o de Vargas Llosa, las narradoras latinoamericanas que empiezan a publicar a fines de la década de 1960, tienen algo nuevo que decir: una verdad distinta, ego y exocéntrica a la vez, la manera en que la realidad del terror político repercute en sus vidas.
Elena Poniatowska, de México; Cristina Peri-Rossi, del Uruguay; Luisa Valenzuela, de la Argentina: voces que no podían pasar desapercibidas, por incómoda que fuera la verdad que estuvieran denunciando. Pero, desde ya hay que aclarar que no se trata en absoluto de una literatura puramente "testimonial". Por la toma de conciencia y la disponibilidad a formas nuevas, tanto por la experiencia de vida que revela, literatura explora meandros del lenguaje y no da por sentado ningún sentido preestablecido sino que, al igual que la realidad que tiene ante sí, desmentida a cada instante, pone en tela de juicio las premisas instauradas por una visión masculina y paternalista del mundo.
En "Cuarta versión", la narración más extensa de las que integran la colección Cambio de armas, Luisa Valenzuela relata la historia de la participación, gradual y como negándose al principio, de una mujer en un momento determinado de la vida política de ese "conflictuado" país (la Argentina, entre 1976 y 1984).
Por otro lado, casi desde Isabel Allende, no tanto en Casa de los espíritus como en Eva Luna, pasando por Angeles Mastretta, menos con Arráncame la vida que con Mujeres de ojos grandes, y Laura Esquivel, en Como agua para chocolate (no vale la pena mencionar la siguiente publicacion, acompanada de CD), las escritoras latinoamericanas nacidas entre 1945 y 1950, se han dedicado a hacer la apología de la mujer, en todos sus componentes: tanto la casera y dependiente, como la que trabaja y se lanza al mundo.
Hoy en día, la mayoría de las escritoras han pasado del modo confesional a la evocación del pasado nacional y mítico (Angeles Mastretta, Isabel Allende, Sandra Cisneros, Julia Alvarez.
Annie Ernaux, en Francia, describe la “pura pasión”, como antes Marie Cardinal se internaba en el tema del incesto; las inglesas se sienten más atraídas por la historia literaria, como la famosa A.S.Byatt. No se ve a mujeres en plan de EXPERIMENTAR, de explorar esas formas y esos mundos mentales que tanto interesaban, por ejemplo, a los novelistas ingleses de los años veinte, a los norteamericanos de los 40 y a los latinoamericanos de los 60. Se diría que, puesto que su conquista, no de la palabra, sino del oído público, data de fecha reciente, la escritora está por el momento más interesada en exponer sus temas, que en proponer nuevas fórmulas.
Como ha dicho Elena Poniatowska, gran admiradora de la Castellanos: “en nuestros días se ha desatado un interés por las mujeres del pasado, de las que antes ni se hablaba, y esto se traduce en el éxito de los relatos históricos".
...
A partir de las enseñanzas de Virginia Woolf y de Simone de Beauvoir, la mexicana Rosario Castellanos (1925-1974) asumió la responsabilidad, como escritora, de "ser de otro modo".
En los Estados Unidos se empezó a estudiar con mayor interés, admiración y respeto su obra que en el propio México. Y póstumamente, en lo que se ha querido hacer ver como un homenaje, algunos mexicanos han llegado a presentarla bajo una luz por demás desfavorable. Ella misma, creo yo, se habría quejado de este flaco servicio.
Me refiero concretamente a la publicación de dos libros: Rito de iniciación, contra la voluntad expresa de su autora (al respecto dijo en 1966, en “Una tentativa de autocrítica” (Juicios sumarios*, págs. 430 a 434): “A partir de Rito de iniciación, novela aún inconclusa, planteo una problemática diferente, y en consecuencia, ensayo un estilo del que aún no me siento completamente dueña”); y Declaración de fé, ambos por iniciativa de Eduardo Mejía, gran admirador suyo y a quien, según él mismo dice (ver más abajo, El Financiero), en 1987 Adolfo Castañón (...) encargó para el Fondo de Cultura Económica la compilación de las obras completas de la Castellanos.
Declaración de fe (Df), Reflexiones sobre la situación de la mujer en México (Alfaguara, México, 1977 -con otras diez ediciones simultáneas en España y América Latina) reúne cuatro ensayos: "La mujer en el mundo indígena", "La mujer en la época colonial", "La mujer en la época independiente" y "La mujer en la época actual", escritos por R. Castellanos -no se dice cuándo, ni dónde. El primero, sobre la mujer en la sociedad azteca, recuerda vagamente, en forma más extensa, uno publicado en El uso de la palabra (Up), selección de los artículos publicados por R. Castellanos en la página editorial de Excélsior y en el suplemento Diorama a lo largo de casi diez años (Ediciones de Excélsior, Crónicas, México, 1974, 313 págs.) Esta edición estuvo a cargo de José Emilio Pacheco y Danubio Torres Fierro, y el primero ya señalaba en la Advertencia (pág.5): "Para evitar duplicaciones y ofrecer una visión más amplia de lo que fue la literatura periodística de Rosario Castellanos, se decidió excluir los trabajos reunidos por su autora en Juicios sumarios, Mujer que sabe latín, así como las crónicas enviadas desde Israel en 1971 que otras personas han compilado íntegramente en un tomo de próxima aparición. El título del libro también pertenece a Rosario Castellanos."
El artículo incluido en este volumen: "Las indias caciques" (págs. 31 a 35), es reseña de un libro sobre la mujer en la sociedad prehispánica, de la historiadora Josefina Muriel, a quien R. Castellanos dedica palabras elogiosas. Es natural que nuestra autora, quien publicó, como lo señala J.E.Pacheco, un sinnúmero de artículos periodísticos, haya retomado sus temas más de una vez. Sor Juana era una figura que le interesaba mucho. Habla de ella dos veces en Juicios sumarios (Js) (Universidad veracruzana, México, 1966, 434 págs.): en los artículos titulados "Asedio a Sor Juana", y "Otra vez Sor Juana", en el que se refiere a la biografía escrita por Ludwig Pfandl ("Allí la tenemos", dice Castellanos, "diseccionada con los instrumentos del sicoanálisis gracias a la curiosidad germánica, y como germánica, concienzuda y grave...", pág. 29)
Nadie es perfecto... éste se coló en Up (un volumen de 434 páginas, no lo olvidemos, que no pretende sacar a la luz ningún texto inédito) fechado (cosa que no ocurre con los de la colección citada más arriba) el 26 de octubre de 1963. Mientras que "Asedio a Sor Juana" (Js, págs. 19 a 25) pasa a las páginas de Df, ocupando el último tercio de la sección titulada "La mujer en el mundo novohispano" (es de lamentar lo descuidado de esta edición, que, entre otras erratas, en el Indice anuncia la sección de marras como "La mujer en la época colonial"). Lo extraño de esta versión es que, a diferencia del artículo en Js , en que se transparenta el estilo único de nuestra autora, el publicado ahora presenta modificaciones que difícilmente se asocian con el original. Doy sólo algunos ejemplos:
"Versifica tan espontáneamente que ha de esforzarse por advertir que no es éste el modo común de hablar." (Js) "Piensa de modo tan espontáneo en verso que le cuesta mucho advertir que no es éste el modo de expresión." (Df)
"A los trece años es recibida (después de haber intentado, sin éxito, asistir a la Universidad)..." (Js) "A los trece años es recibida (después de haber luchado vanamente por ingresar en la Universidad)..." (Df)
"Sus actos, por originales, tenían que producir el malestar de la sorpresa, de lo que no cabe dentro de lo establecido /.../ Su peor enemigo, sin embargo, es ella misma. Su índole reflexiva es su talón de Aquiles. Se toma como objeto de meditación, se pone entre paréntesis para dilucidar si lo que constituye su personalidad es verdaderamente valioso." (Js)
"Sus actos por originales (sic) tenían que producir a los demás el malestar de la sorpresa, de lo que no cabe dentro de las formas /.../Ella misma, su índole reflexiva, es su talón de Aquiles. Y toma su yo como objeto de meditación, lo coloca entre paréntesis para examinar si realmente vale." (Df)
¿A qué obedecen las correcciones obvias, pero no para mejorar el texto? ¿Provienen de la propia autora? ¿Se trata más bien de una versión en borrador? ¿Ha sido una mano ajena la que ha buscado "mejorar" el texto, o, peor aún, hacerlo distinto del anteriormente publicado? E. Mejía habría hecho bien en ilustrarnos al respecto.
En su artículo de presentación de la novela: "Rito de iniciación, Rosario Castellanos y la antinovela que no quiso editar", aparecido en la sección cultural de El Financiero el 6 de mayo de 1997, Mejía defiende la decisión de publicarla y recuerda que un fragmento salvado de la supuesta destrucción del texto, fue "Album de familia", incluido entre los cuatro relatos que constituyen el volumen homónimo(Album de familia, Joaquín Mortiz, México, 1971, 154 págs.). No sé todavía hasta qué punto sea defendible esa tesis.
En una librería de Nueva York encuentro la bella edición de The Book of Lamentations (Marsilio Publishing, New York, 1996) que es como su traductora, Esther Allen, vertió el título difícil de Oficio de tinieblas. Recuerdo que un año antes de que apareciera esta edición, recibí una llamada de la sección de asuntos culturales del consulado de México, para preguntarme si yo podía sugerir una traducción para ese título. Me referí a la misa de difuntos, en el rito de la iglesia católica. Lo que sorprende mucho en esta edición es que no figure, precisamente, el título original.
Encuentro también: "A Rosario Castellanos Reader", una variada y abundante antología de textos en prosa y de poesía, compilada por Maureen Ahern, con traducciones de ella misma y varias otras (University of Texas Press, Austin, 1988), que incluye una útil y completa bibliografía en español.
Por decreto Núm…. del 27 de diciembre de... el Presidente de México... Echeverría declaró: "Que la ciudadana Rosario Castellanos fue auténtico exponente de la mujer mexicana de nuestro tiempo" (las cursivas son mías), para hacerle el honor de depositar sus restos mortales en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Creo sinceramente que Rosario Castellanos se habría sentido afrentada por el calificativo. Exponente, quizá, de la mujer mexicana de los años noventa. Ella fue precursora de la mujer intelectual de amplia cultura, que manejó con mano maestra todos los géneros y fue, como Sor Juana, su crítica más exigente.
Herederas suyas, conscientemente o no, en el puro hecho de plantear y desarrollar nuevos temas, de hacer la crítica de la historia y expresar un punto de vista diferente, las escritoras contemporáneas han creado ya un nuevo modo de decir.
…
REFLEXIONES SOBRE ESCRITORAS
Hasta 1960 la metáfora política no formaba parte conspicua de la narrativa femenina latinoamericana. Había, sí, una politización de los temas personales, considerados hasta entonces como "domésticos". Con sólo el hecho de tomar la pluma, la mujer en nuestro continente y en el resto del mundo, estaba haciendo ya una declaración política. Pero, en América latina, salvo contadas voces (la de Rosario Castellanos, por ejemplo, en su denuncia explícita de la explotación del indígena por el hombre blanco, de la mujer por el hombre y de la mujer indígena por el hombre y la mujer blancos), no se había dicho mucho para exponer el lado negativo de las "buenas conciencias".
En la narrativa española de la posguerra civil a la época contemporánea, se pasó del tono de denuncia y de dolor por la pérdida de toda una generación (Ana María matute, Carmen Laforet, Mercé Rodoreda), a uno de afirmación de la mujer como persona y como escritora: exploración psicológica, búsqueda de un lenguaje nuevo, tratamiento de temas ajenos a la experiencia del franquismo. De hecho, las narradoras peninsulares que empiezan a publicar a partir de 1970 apenas tocan el tema político: se exilian de la problemática nacional, o ya no la ven como tal; muchas van a vivir a otras partes de Europa, notablemente a Inglaterra. La mayoría de sus textos "se acercan más a la obra de las jóvenes /norte/americanas o inglesas..."
A la vuelta del "boom", que en cierto modo feminizó la literatura latinoamericana, liberándola de ataduras logocéntricas occidentales, con sus características de lucha por el poder y paternalismo, la narrativa de nuestro continente despertó a la realidad de las juntas militares y el terrorismo. Las escritoras respondieron nombrando esta nueva experiencia, con una voz madura, necesariamente nueva.
Herederas de Carpentier y de Cortázar, más que de Borges o de Vargas Llosa, las narradoras latinoamericanas que empiezan a publicar a fines de la década de 1960, tienen algo nuevo que decir: una verdad distinta, ego y exocéntrica a la vez, la manera en que la realidad del terror político repercute en sus vidas.
Elena Poniatowska, de México; Cristina Peri-Rossi, del Uruguay; Luisa Valenzuela, de la Argentina: voces que no podían pasar desapercibidas, por incómoda que fuera la verdad que estuvieran denunciando. Pero, desde ya hay que aclarar que no se trata en absoluto de una literatura puramente "testimonial". Por la toma de conciencia y la disponibilidad a formas nuevas, tanto por la experiencia de vida que revela, literatura explora meandros del lenguaje y no da por sentado ningún sentido preestablecido sino que, al igual que la realidad que tiene ante sí, desmentida a cada instante, pone en tela de juicio las premisas instauradas por una visión masculina y paternalista del mundo.
En "Cuarta versión", la narración más extensa de las que integran la colección Cambio de armas, Luisa Valenzuela relata la historia de la participación, gradual y como negándose al principio, de una mujer en un momento determinado de la vida política de ese "conflictuado" país (la Argentina, entre 1976 y 1984).
Por otro lado, casi desde Isabel Allende, no tanto en Casa de los espíritus como en Eva Luna, pasando por Angeles Mastretta, menos con Arráncame la vida que con Mujeres de ojos grandes, y Laura Esquivel, en Como agua para chocolate (no vale la pena mencionar la siguiente publicacion, acompanada de CD), las escritoras latinoamericanas nacidas entre 1945 y 1950, se han dedicado a hacer la apología de la mujer, en todos sus componentes: tanto la casera y dependiente, como la que trabaja y se lanza al mundo.
Hoy en día, la mayoría de las escritoras han pasado del modo confesional a la evocación del pasado nacional y mítico (Angeles Mastretta, Isabel Allende, Sandra Cisneros, Julia Alvarez.
Annie Ernaux, en Francia, describe la “pura pasión”, como antes Marie Cardinal se internaba en el tema del incesto; las inglesas se sienten más atraídas por la historia literaria, como la famosa A.S.Byatt. No se ve a mujeres en plan de EXPERIMENTAR, de explorar esas formas y esos mundos mentales que tanto interesaban, por ejemplo, a los novelistas ingleses de los años veinte, a los norteamericanos de los 40 y a los latinoamericanos de los 60. Se diría que, puesto que su conquista, no de la palabra, sino del oído público, data de fecha reciente, la escritora está por el momento más interesada en exponer sus temas, que en proponer nuevas fórmulas.
Como ha dicho Elena Poniatowska, gran admiradora de la Castellanos: “en nuestros días se ha desatado un interés por las mujeres del pasado, de las que antes ni se hablaba, y esto se traduce en el éxito de los relatos históricos".
...
Sunday, November 23, 2008
Poemas al vuelo
I
Hasta el álbum
de cubiertas negras, desprendidas -tiene al menos nuestra edad-
nos acercamos con tímida avidez
En blanco y negro
un registro de instantes olvidados:
opacas alegrías, rabias calladas
Varita mágica que inmoviliza
Mano invisible que clava mariposas
en un segundo
La sonrisa ingenua
o la mueca de precoz desencanto
Nos toma por sorpresa el encuentro
con una infancia ajena.
Instantáneo es el deseo
de quedar fijos para siempre
en el papel mate o lustroso.
De ser eternos cautivos de aquellos ojos
O de éstos. ------
II
-Allá tú...
Con un pie en el estribo:
lista para montar a Clavileño
Surcar el aire:
ojos cerrados, manos aferradas
a las riendas de seda
El corazón en un hilo.
Muerde el bocado
el bello corcel blanco.
Ir y venir
entre el ayer que abandonamos
y el hoy que se nos va
Desde lejos te dicen:
“Allá tú”.
-----------
...
Hasta el álbum
de cubiertas negras, desprendidas -tiene al menos nuestra edad-
nos acercamos con tímida avidez
En blanco y negro
un registro de instantes olvidados:
opacas alegrías, rabias calladas
Varita mágica que inmoviliza
Mano invisible que clava mariposas
en un segundo
La sonrisa ingenua
o la mueca de precoz desencanto
Nos toma por sorpresa el encuentro
con una infancia ajena.
Instantáneo es el deseo
de quedar fijos para siempre
en el papel mate o lustroso.
De ser eternos cautivos de aquellos ojos
O de éstos. ------
II
-Allá tú...
Con un pie en el estribo:
lista para montar a Clavileño
Surcar el aire:
ojos cerrados, manos aferradas
a las riendas de seda
El corazón en un hilo.
Muerde el bocado
el bello corcel blanco.
Ir y venir
entre el ayer que abandonamos
y el hoy que se nos va
Desde lejos te dicen:
“Allá tú”.
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Friday, September 19, 2008
poemas de ayer
No pierdas la vida
No deseches su regalo:
La muerte vendra gratuita
no podrás evitarla
Pero la vida, ¿por qué desperdiciarla
como si fuera un puñado de monedas?
...
La casa se derrumba
ceden los cimientos
se agrietan los muros
El techo cae a pedazos
sobre sus moradores.
...
Si yo estuviera donde estás ahora
a la orilla de tu cama
con la luz que atardece y agoniza
como tú mismo atardeces
a la orilla de tu vida
Si yo tuviera como tú
las piernas hinchadas
las manos agostadas
la voz y la mirada huidiza
a punta de morfina
¿dónde estaría?
Si yo estuviera donde estás
en la orilla de tu cuerpo, de tu tiempo,
¿estaría?
...
Te recibiré con los brazos abiertos
con la boca sellada
con la cola ahorquillada
de la golondrina del luto
que será mi luto
Sostendré en mi hombro maltrecho
tu cabeza, hermanita
y la bañaré de llanto recíproco
...
Después veremos que se van danzando
nuestras sombras tomadas de la mano
riendo
Mientras tú en mi hombro
y yo en tu pecho
lloramos
desconsoladamente.
...
Nov. 2000
No deseches su regalo:
La muerte vendra gratuita
no podrás evitarla
Pero la vida, ¿por qué desperdiciarla
como si fuera un puñado de monedas?
...
La casa se derrumba
ceden los cimientos
se agrietan los muros
El techo cae a pedazos
sobre sus moradores.
...
Si yo estuviera donde estás ahora
a la orilla de tu cama
con la luz que atardece y agoniza
como tú mismo atardeces
a la orilla de tu vida
Si yo tuviera como tú
las piernas hinchadas
las manos agostadas
la voz y la mirada huidiza
a punta de morfina
¿dónde estaría?
Si yo estuviera donde estás
en la orilla de tu cuerpo, de tu tiempo,
¿estaría?
...
Te recibiré con los brazos abiertos
con la boca sellada
con la cola ahorquillada
de la golondrina del luto
que será mi luto
Sostendré en mi hombro maltrecho
tu cabeza, hermanita
y la bañaré de llanto recíproco
...
Después veremos que se van danzando
nuestras sombras tomadas de la mano
riendo
Mientras tú en mi hombro
y yo en tu pecho
lloramos
desconsoladamente.
...
Nov. 2000
Roma
La musica nace en el Campidoglio; se convierte en red de oro para los mirlos.
Desordenada Roma: la fachada de una iglesia, el perfil de los Dioscuros; nubes como corderos.
El domingo subimos al Gianicolo, a recoger semillas de pinos y mimosas; nos acompana la cancion del viento entre los cipreses.
Error de calculo: pretender recuperar en un verano, la juventud... como empezar a rodear el monumento a Vittorio Emmanuele sin saber que llegaremos frente al Circo Massimo.
Es facil extraviarse en el crepusculo: bajo los reflectores y la luna, la ciudad se convierte en escenario.
...
Por la Latina bajamos hacia el mar. Piedra labrada en el siglo once; 'Tartuffo' despues de la cena. Te miro a traves de la copa de vino y me pregunto...
...
Bajo el sol de agosto la carretera es un espejismo. Roma a lo lejos: su sombra verde, suave como caricia. Pasa a velocidad suicida un auto. Llega a su fin el verano.
...
Desordenada Roma: la fachada de una iglesia, el perfil de los Dioscuros; nubes como corderos.
El domingo subimos al Gianicolo, a recoger semillas de pinos y mimosas; nos acompana la cancion del viento entre los cipreses.
Error de calculo: pretender recuperar en un verano, la juventud... como empezar a rodear el monumento a Vittorio Emmanuele sin saber que llegaremos frente al Circo Massimo.
Es facil extraviarse en el crepusculo: bajo los reflectores y la luna, la ciudad se convierte en escenario.
...
Por la Latina bajamos hacia el mar. Piedra labrada en el siglo once; 'Tartuffo' despues de la cena. Te miro a traves de la copa de vino y me pregunto...
...
Bajo el sol de agosto la carretera es un espejismo. Roma a lo lejos: su sombra verde, suave como caricia. Pasa a velocidad suicida un auto. Llega a su fin el verano.
...
Tuesday, March 6, 2007
POEM-A-S II
REJAS y puertas
que abrimos y cerramos
umbrales donde nos detenemos
Cerraduras, pestillos,
perillas de bronce o de cristal
pue nos llenan la mano
Rejas que rodean
un jardín abandonado
en el que no jugamos
patios y habitaciones
que para siempre
dejamos atrás.
...
GATES and doors
we open and close
thresholds where we stop
Locks, latches,
bronze or glass knobs
which fill our hand
Gates surrounding
an abandoned garden
where we don’t play anymore
courtyards and rooms
we have forever left behind.
...
SINDROME
Quién puede saber lo que es esto
vivir en cámara lenta
sentir
inter- mitente- mente
ajeno el cuerpo
Quién tiene que decir “muéveme el pie
derecho
sóstenme el brazo
no dejes
que me vaya de lado”
Y mis sueños, quién puede imaginarlos.
...
SYNDROME
Who can know what this is
to live in slow motion
to feel
inter- mitten- tly
an alien body
Who’s forced to say:
“Move my right foot
hold my arm
don’t let me
fall sideways”
And my dreams, who can imagine them.
...
ALZHEIMER
-Tres muchachas después
llegamos al viernes
y el no sabor de la piel
nos esperaba durmiendo
ALZHEIMER’S
-Three young girls later
we came to Friday
and the no-taste of the skin
Was waiting for us
Asleep
…
BAILARINAS
nocturnas trapecistas
del miedo
practicamos a diario
el desengaño
Victoriosas aladas
de repente nos vence la tristeza
Contemplamos
a niños que se asoman al abismo
demiurgas, los salvamos
Nos volvemos
hermanas de la noche.
...
DANCERS
Nightly trapeze artists
specialized in fear
we practice daily
disappointment
Winged victories
sadness suddenly defeats us
We watch
children bent over the abyss
demiurges, we save them
We become
night’s sisters.
...
que abrimos y cerramos
umbrales donde nos detenemos
Cerraduras, pestillos,
perillas de bronce o de cristal
pue nos llenan la mano
Rejas que rodean
un jardín abandonado
en el que no jugamos
patios y habitaciones
que para siempre
dejamos atrás.
...
GATES and doors
we open and close
thresholds where we stop
Locks, latches,
bronze or glass knobs
which fill our hand
Gates surrounding
an abandoned garden
where we don’t play anymore
courtyards and rooms
we have forever left behind.
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SINDROME
Quién puede saber lo que es esto
vivir en cámara lenta
sentir
inter- mitente- mente
ajeno el cuerpo
Quién tiene que decir “muéveme el pie
derecho
sóstenme el brazo
no dejes
que me vaya de lado”
Y mis sueños, quién puede imaginarlos.
...
SYNDROME
Who can know what this is
to live in slow motion
to feel
inter- mitten- tly
an alien body
Who’s forced to say:
“Move my right foot
hold my arm
don’t let me
fall sideways”
And my dreams, who can imagine them.
...
ALZHEIMER
-Tres muchachas después
llegamos al viernes
y el no sabor de la piel
nos esperaba durmiendo
ALZHEIMER’S
-Three young girls later
we came to Friday
and the no-taste of the skin
Was waiting for us
Asleep
…
BAILARINAS
nocturnas trapecistas
del miedo
practicamos a diario
el desengaño
Victoriosas aladas
de repente nos vence la tristeza
Contemplamos
a niños que se asoman al abismo
demiurgas, los salvamos
Nos volvemos
hermanas de la noche.
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DANCERS
Nightly trapeze artists
specialized in fear
we practice daily
disappointment
Winged victories
sadness suddenly defeats us
We watch
children bent over the abyss
demiurges, we save them
We become
night’s sisters.
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Wednesday, February 28, 2007
Cinelandia
CINELANDIA
-apuntes de una aficionada-
Cuenta Male que en sus tiempos, y en provincia, se iba al cine con las sillas bajo el brazo... “Yo, que me pirro por el cine, fui con mis cinco muchachos a la primera función que vi anunciada –escribe durante su estadía en Salina Cruz, Oaxaca, en 1939-: el boleto, UN PESO; asientos de tabla burda que rasga la ropa, el sol colándose por las tablas entreabiertas... Encontramos allí a una señora amiga, y ambas reímos de lo lindo, pues nunca acertamos a discernir si aquellos fantasmas eran hombres o mujeres, qué hacían o qué decían, ya que el micrófono corría parejas en claridad con la pantalla.” ...
Realidad y fantasía
Leo en un artículo sobre las técnicas digitales cinematográficas utilizadas en nuestros días, que se las considera algo “contrario al principio mismo” del Séptimo arte. No estoy de acuerdo en absoluto. Lejos de "tener una cercanía física con el mundo real" como pretende el autor, el cine ha representado desde siempre la posibilidad de ver no la representación o interpretación de nuestra realidad sino la de nuestros sueños y nuestras pesadillas, es decir, de colocar una pantalla entre nuestra imaginación y el mundo real.
En todo caso, ¿no era la partición de las aguas del Mar Rojo, en una producción de Cecil B.de Mille equivalente a los dinosaurios que corren alegremente por una planicie, dirigidos desde un estudio, y equivalente, en un film de Bergman, a un grupo de locos que en un manicomio se proponen filmar la primera película hablada?
La necesidad de huir de la realidad, transformándola, es lo que más claramente aleja al ser humano de los animales. De no ser así, ¿cómo explicar el afán de creación artística?
…
No es cuando estoy viendo una película, sino cuando me estoy viendo actuar en la vida de todos los días, en cualquier tarea doméstica, por ejemplo, la de preparar el desayuno, cuando abro el refrigerador para sacar la leche, y cierro y vuelvo a abrir la puerta porque he olvidado sacar el yogurt, o el jugo; o cuando estoy pelando el plátano que voy a rebanar para añadir a mi cereal, y no puedo despegar, primero de la fruta, luego de mi dedo, una de las hebras del plátano. Es entonces cuando me doy cuenta de que, entre otras cosas, lo que nos fascina del cine o, para el caso, de cualquier forma artística –narración, pintura, obra de teatro- es la imagen idealizada de un mundo que sabemos lleno de accidentes. En el cine, en la estructura de una novela, en una obra de teatro, no hay minutos desperdiciados, todos los gestos de los personajes, incluso todo lo que ocurre a su derredor es preciso, acertado; no hay más hebras de plátano adheridas al dedo, vacilaciones o incertidumbre que las que el autor, guionista, director, de acuerdo con los actores, ha decidido que haya. ¿Será esto un argumento para creer en Dios?
...
Mi fascinación con el cine debe ser herencia familiar. En la ciudad donde crecieron sus hijos, cuenta Male que se iba al cine con las sillas bajo el brazo... “Yo, que me pirro por el cine, fui con mis cinco muchachos a la primera función que vi anunciada –escribe durante su estadía en Salina Cruz, Oaxaca, en 1939-: el boleto, UN PESO; asientos de tabla burda que rasga la ropa, el sol colándose por las tablas entreabiertas... Encontramos allí a una señora amiga, y ambas reímos de lo lindo, pues nunca acertamos a discernir si aquellos fantasmas eran hombres o mujeres, qué hacían o qué decían, ya que el micrófono corría parejas en claridad con la pantalla.” Tiene que haber visto, en algún momento el primer largometraje de Mark Senett : la comedia silenciosa “Tillie’s Punctured Romance”, realizada en 1914 – que yo misma descubro por primera vez en noviembre de 2006. Un Chaplin pre-vagabundo protagoniza a un dandy ladino que se las arregla para convencer a una inocente provinciana de que huya con él, llevándose los ahorros del padre. De veinticinco años, con un coqueto bigote de seductor, canotier y bastón, Chaplin es ya genial mostrando su habilidad de comediante, bailarín y acróbata. En México, mi Male nos llevaba de vez en cuando al Cinelandia, en el centro, donde sólo pasaban caricaturas; los asientos eran duros, de madera, y los vendedores ambulantes estaban autorizados a pasearse por el pasillo, antes de que empezara la función, ofreciendo muéganos, cacahuates garapiñados… Alguna gente se llevaba en una bolsa de papel su torta y su refresco. O bien el domingo, a la matinée en el Palacio Chino, con techo a imitación de una estrellada bóveda celeste, para ver las series de Tarzán, Superman, o las de vaqueros, y de donde salíamos, poco antes de la hora de la comida, con los ojos enrojecidos. Mi mamá no se perdía la ida al cine del viernes en la tarde. “La que termine su tarea viene conmigo”, nos tentaba. Yo era la primera en apuntarme. El programa era doble. Los cines Gloria y Estadio nos quedaban a unas cuadras de la casa. Películas hechas en Hollywood sobre todo, desde las comedias musicales (“Siete novias para siete hermanos”, inolvidable, aunque treinta años más tarde, como tantas otras cosas, me resulte difícil entender que alguna vez me haya fascinado) a las policíacas, y las abiertamente de terror (“Frankenstein, o “El Dr. X”, con un Humphrey Bogart joven y no glamoroso) que yo no quería perderme por nada de este mundo, aunque después me causaran pesadillas, o en la vigilia me persiguieran escaleras abajo cuando mi mamá me pedía, ya que estábamos por irnos a la cama, que bajara a la cocina por el botellón de agua.
En la televisión de los abuelos, el fin de semana, no nos perdíamos las musicales mexicanas, con los charros Jorge Negrete y Pedro Infante, guapos y bien plantados, de voz inigualable, cada uno en su estilo. Tampoco las comedias de Joaquín Pardavé y Sara García, o las de un Cantinflas pre-tecnicolor, cirugía plástica y suave “sátira social”. O los dramones argentinos y mexicanos.
De recién casado, mi papá hacía reseñas de cine para una revista semanal, acudiendo a la última función. Le encantaba Chaplin: nos contaba que en 1923, cuando tenía cinco años, había ido con su padre a ver “El chico” en el Salón Rojo, sala de proyecciones que se encontraba en la avenida Cinco de Mayo.
Una de las muchas que vi con él en video, por segunda o tercera vez, desde la cama donde convalecía, meses antes de morir, fue “Un perfecto asesino” (1994), de Luc Besson, con Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman y Danny Aiello.
Prefiero mil veces ir al cine que verlas en casa. Esto es, si son salas pequeñas, de cine “de arte”, donde en la oscuridad y, en relativo silencio, sin interrupciones de timbres, y rodeada de –por el interés que nos ha llevado ahí- almas gemelas, me entrego anónimamente y sin mucha culpa a este placer. Detesto, como mucha gente de mi generación, las salas de los megacines, los Cineplex y Cinemarx y similares, amplias y de cómodos asientos, pero donde constituye una tortura ver y oir: a la mayor parte del público entrar con sus barriles de palomitas y coca-cola, diez minutos de charla estúpida en la pantalla sobre actores y actrices de Hollywood, anuncios super costosos de la dichosa bebida, y luego otros veinte de “cortos” de las próximas exhibiciones, a un volumen ensordecedor. A veces, sin embargo, no hay más remedio: si quiero ver tal o cual película, antes de que pase a video o DVD, tengo que resignarme a formar parte de ese grupo de víctimas de la publicidad.
…
Aterricé en París a fines de octubre de 1967 y unas semanas más tarde me encontraba, con mi amiga Anne y el resto de la población estudiantil del Barrio Latino –rue de la Huchette, rue Serpente- en las salitas pequeñas, malolientes y de butacas duras en las que se disfrutaba lo mejor del cine internacional, y donde descubrí al gran Buster Keaton.
Recién llegada a Nueva York, atravesaba el Central Park para acudir al New Yorker, en Broadway y la 89 (¿), o al Thalia, en la 95, a uno de sus muchos festivales. Ahí vi, entre otras, “Les enfants du Paradis”. Diez años después iba con mis hijos en el mismo teatro, a la vuelta de la casa, a ver festivales de caricaturas, o al Metro, unas cuadras más arriba, en la 100, para las de Buster Keaton, que ahora nos hacía reír a los tres.
La primera a la que los llevé, fue seguramente la primera que vi yo con mi madre a la misma edad: "Bambi", de Walt Disney, y poco después, "Pinocchio", una versión italiana.
...
El doble. Inocencia y culpabilidad
Algunas películas basadas en novelas de Patricia Highsmith:
"The talented Mr Ripley" -1999-, dirigida por Anthony Minghella, con Matt Damon, Cate Blanchett, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Philip Seymour-Hoffman. Espectacular, al estilo del director del “Paciente inglés”, con un gran reparto, excelentes actuaciones, gran suspenso psicológico. "A plein soleil" es el título que le dio a su versión René Clément, en 1960 (Alain Delon, Maurice Ronet…). Ripley es un joven pobre, ambicioso, sin escrúpulos, corroído por la envidia, y que se apropia de la identidad de su amigo rico. En la versión francesa me pareció ver mayor un acercamiento psicológico al protagonista. (Anécdota siniestra: al buscar en Internet la fecha exacta de ésta -oscila entre 1959 y 1960-, me entero de que el guionista francés, un Paul Gégauff, murió a los 61 años de edad en Noruega, ¡apuñalado por su segunda mujer!)
"Ripley’s Game", llevada al cine, primero, como "The American friend", por Wim Wenders, con Dennis Hopper y Bruno Ganz.-- En 2002 Liliana Cavani (La piel, Portero de noche...), dirige otra versión, homónima del libro, con John Malkovich y Ray Winstone. Tiene todo el tremendismo que caracteriza a esta realizadora. Comparada con la de Wenders, no parece que se deriven del mismo libro: ¡el tratamiento es casi opuesto! El personaje de Ripley aumenta en importancia: Malkovich hace gala de una ferocidad elegante... El tema predilecto de la Highsmith: la identidad, en este caso la que está dispuesto a “vender” el personaje-víctima.
…
Otras de suspenso:
"M. Hire", 2004, de Patrice Leconte ("Ridicule"), con Sandrine Bonnaire y Michel Blanc, sobre una novela de Simenon. Historia interesante, sórdida, y bien dirigida.
De Simenon también es la novela en que se basa "La habitación azul" (2002) de Walter Doehner, mexicano de origen alemán, con guión del director y de Vicente Leñero, escritor. Muy bien hecha. Se trata de una obsesión erótica, y hace pensar en "La femme d’a côté" (1981) de Truffaut.
"Swimming pool", de François Ozon (el de “Ocho mujeres”), con Charlotte Rampling. Un tratamiento muy interesante de la superposición entre fantasía y realidad, entre pesadilla y vida cotidiana. Hasta el último momento se mantiene al espectador flotando en la duda.
"Caché" (2006), guión y dirección de Michael Haneke ("The piano teacher") con Juliette Binoche y Daniel Auteuil, muy buen suspenso. Ganas de volver a verla, no porque sea placentera, todo lo contrario, sino para tratar de encontrar una pequeña clave, al final (que tampoco es que “cierre” la historia limpiamente).
También con Charlotte Rampling, y su joven tocaya Gainsbourg: Lemming (2006), un fiasco seudo Hitchock, con exceso de música inquietante... francamente molesta. La dirige Dominik Moll, cuyo film anterior, “Harry”, sí fue un respetable homenaje al maestro del suspenso.
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Identidad sexual
"Brokeback Mountain" (2006) de Ang Lee, basada en el cuento de Annie Proulx. No es una película sobre gays, en el sentido de que los protagonistas no se identifican como tales; aunque trata de una relación homosexual, intensamente amorosa y trágica. Conmueve el contraste entre la inmensidad del hermoso paisaje de montañas nevadas y verdes valles y el cerco de restricciones sociales, morales, que rodea a los dos amantes (Romeo y Julieta, Ana Karenina). No todos los que la han visto lo entienden así; hay heterosexuales, hombres y mujeres, que se han sentido desconcertados, cuando no francamente escandalizados.
Pero muchas otras historias en esta vena se están llevando finalmente a la pantalla.
"TransAmerica", norteamericana, independiente, excelente actuación de Felicity Hoffman como el personaje masculino que encontrándose a la espera de una operación transexual, descubre que tiene un hijo adolescente, y muy a pesar suyo va en su busca. Es simpática y conmovedora; logra un buen equilibrio entre los géneros de comedia y tragedia. Tiene paralelos con "Breakfast on Pluto", irlandesa. Un dulce joven transvestita, que se prostituye, busca a su madre natural...
Estas dos tienen visos de comedia-en todo caso, presentan con simpatía a sus personajes. No hay que olvidar que, en "Dog day afternoon" (1975), con Al Pacino, el protagonista pretende, mediante el robo de un banco, ayudar a la operación transexual de su compañero).
Para nada sonriente es la historia que aborda "Dying gaul", del dramaturgo Craig Lucas. Un escritor le promete a su compañero, a punto de morir de SIDA, que hará “algo bello” con su memoria. Escribe un guión, pero después traiciona al amigo muerto, cambiándole el nombre por uno de mujer, para que el director -que lo seduce a espaldas de su mujer- acepte hacer la cinta, y le pague un millón de dólares. Fausto y el Demonio...
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Miscelánea
Veo en México: "Laberinto de mentiras" (Separate Lies) 2005, de Julian Fellowes, con Emily Watson, Tom Wilkinson, Rupert Everett. El título lleva implícita la culpa, o culpas. Tratamiento original de un viejo tema. Hay suspenso y estudio psicológico. En este sentido, recuerda "In the bedroom"- 2001, de Matt Fowler, también con el estupendo Wilkinson y Sissy Spacek. Ambas estupendas.
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"Water", de Deepa Mehta (canadiense de origen indio) que también hizo Earth y Fire). Esta trata de las viudas de la India, en los años 30, que tienen tres opciones: echarse en la pira, con el marido muerto; casarse con el hermano menor del marido -si lo hay-, o ser destinadas a los “ashrams”, casas de viudas rapadas, abandonadas, que viven de limosna y prostitución encubierta, todo en nombre de la religión. Ghandi no logró modificar esta horrible costumbre. A muchas las casan desde los siete, nueve años. ¡No pueden volverse a casar! Visualmente, la película es hermosa, como la pequeña protagonista, poética y conmovedora.
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"Babel" (nov. 06) de González Iñáturri , coherente con su tema: en un mundo donde no existe un lenguaje común –tanto a nivel de diálogo entre marido y mujer, entre padre e hija, como entre un árabe y un norteamericano- la comunicación es problemática, cuando no imposible, y se produce el caos. Otro argumento podría esgrimirse: resulta insoportable la letanía de historias desgarradoras, fragmentadas. Las buenas actuaciones (Gael García Bernal, Brad Pitt, Cate Blanchett, entre otros) no la salvan de ser caótica y cansada. Posiblemente la historia japonesa haya sido la más exasperante, y sin ella, se habría podido lograr una apariencia de unidad más cerrada. Tal vez el papel mejor logrado sea el de la nana mexicana. En todo caso, es evidente que el ámbito más limitado: una ciudad, tres historias apretadas, de Amores… -en lugar del mundo entero- es lo que conviene a esta visión que tienen la mancuerna que forman director y guionista (Guillermo Arriaga).
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"Déjà vu", de Henry Jaglom (EUA) 1997
Interesante, aunque con altibajos. El tema: la pasión contra la estabilidad, entre "el amor de la vida" y lo demás. Lenta, a la francesa, lo cual me gusta. El diálogo puede resultar algo repetitivo, o más bien, el monólogo de la protagonista, sobre la existencia de “otra realidad”. Y, el apego de la cámara al rostro de Victoria Foyt, mujer del director y co-guionista, puede resultar exagerado. Ella está bien, pero no puede decirse que es una actriz consumada, con gran sutileza de expresión. De las dos veteranas, la archiconocida es Vanessa Redgrave es muy convincente en su papel de mujer independiente, sin compromisos, y (¿por lo mismo?) egoísta e incapaz de poner el hombro cuando se necesita (su madre anciana). Me pareció bien que la historia, pese a la acumulación de coincidencias, no cayera en lo “misterioso” o “místico”. El final es aparentemente feliz, pero hace pensar en el del Graduado.
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"Quai des orfèvres", de H.G. Clouzot, 1947 (¡diez años antes de "Las noches de Cabiria", de Fellini!), con Louis Jouvet. Buen cine. Un clásico que se puede ver una y otra vez, igual que "Madame de… "(Max Ophuls, 1953), con Danielle Darrieux, Charles Boyer y Vittorio de Sica. El juego peligroso de una mujer que cree que siempre puede salirse con la suya.
(Hablando de las que se pueden ver una y otra vez, en mi lista figuran: "Amadeus", el mencionado "Paciente inglés", "Indochine", y varias de Chaplin, entre otras).
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"Our friends and neighbours" de Neil La Bute, el que dirigió "In the company of men". Buenas películas, que tratan de manera descarnada sobre de la crueldad e inocencia de algunos hombres en las relaciones amorosas, y de la pasividad y el cinismo de algunas mujeres. Del mismo: "Nurse Betty": humor negro (un poco como "Fargo", aunque tal vez con más ironía, o sarcasmo).
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"Gadjo Dilo" (1997) de Tony Gatlif, director francés de origen roma (gitano) y argelino. Trata de la vida de los gitanos en Rumania. Los prejuicios que existen en su contra no son distintos de los que acosan a los homosexuales, o a cualquier grupo que se considere “el otro”. El protagonista, un joven francés que anda investigando la música roma auténtica, se enamora de una gitana. Es el mismo actor (Romain Duris) que, más maduro y de una belleza feroz, aparece en "De battre mon coeur s’est arreté", versión francesa, y superior a "Fingers", con Harvey Keitel). Antes y después de ésta, hizo el díptico de comedias románticas: L’auberge espagnole y Les poupées russes.
…
"Afterlife", del director de "Maborosi", poética. ¿Qué memoria te llevarías a la tumba? Es la idea original: hacer esa pregunta a una serie de entrevistados de diferentes edades, hombres y mujeres, diversas clases sociales.
La memoria de un instante feliz en el que se condensaran, como en un crisol, momentos de vida anterior y posterior a ese instante tan celosamente guardado en la memoria.
…
Bergman y Bergman
En 1997 año de su estreno, veo In the presence of a clown de Bergman, que trata de la realización de una película hablada por dos asilados de un manicomio de Upsala en los años 20. Bergman se identifica con los “locos geniales”, especialmente con el tío abuelo Carl (Fanny & Alexander), obsesionado por la figura de Schubert: su música y su muerte, y empeñado en hacer una película. ¿No se ve al propio Bergman, de pie contra la pared, invisible para los demás, sonriendo traviesamente cuando llega la prometida de Osvald a buscarlo?
Esta cinta magistral tiene paralelos con The image makers, obra teatral de Per Olov Enquist, que el mismo Bergman dirigió el año siguiente en la Brooklyn Academy of Music. En ambas es protagonista Anita Björk, con Erland Josefson en la primera, Elin Klinga en la segunda.
Las dos obras tratan de los inicios del cine, mudo y hablado. En la pieza teatral aparece Viktor Sjöstrom, precursor del cine mudo en Suecia con The phantom carriage (1921), basada en una novela de Selma Lagerloff (Thy soul shall bear witness), quien figura como personaje de la pieza, junto con el director de cine, y la joven actriz. (Ver más adelante mi nota sobre la cinta de Sjostrom).
En un juego entre realidad e imaginación, en una y otra se aborda el tema de la creación artística relacionada con males como el alcoholismo o la locura; combinan personajes marginados y situaciones reales con elementos ficticios. El tema fundamental sería el conflicto entre la verdad y la mentira, y el uso de una y otra en la obra de arte.
En la obra teatral, es evidente que Bergman se identifica con Sjöstrom.
Las mujeres, como siempre, ocupan un lugar preponderante: no sólo como soporte de los creadores, sino como creadoras de imágenes ellas mismas (la Lagerloff, las jóvenes actrices de ambas obras).
Estas obras hablan, en suma, de la vida, la muerte, el amor y la dificultad de las relaciones humanas. La excelente dirección, en ambas, hace resaltar la esencia compleja del ser humano: su naturaleza intermedia entre ángel y bestia, a la vez patético y sublime.
2003: La última de este genio: "Saraband", hecha para la televisión sueca, como 30 años antes, Scenes of a marriage, de la que es continuación. Con la misma pareja, Ullman y Josephson, más otros dos actores excelentes. Empieza con una sonrisa y termina en un grito desgarrador.
En oct. '06, en el festival Janus de cine, descubro "Monika", de 1953, un canto a la libertad… con consecuencias trágicas.
Mismo mes, mismo festival: "The phantom carriage", obra maestra del cine mudo , de 1921 (con acompañamiento de piano en vivo) del ya mencionado Victor Sjostrom, sobre la novela (1912) de su compatriota Selma Lagerloff. Derivada de ella, El séptimo sello, para empezar, del propio Bergman. Cinematografía de vanguardia; el guión, la dirección; escenas en las que nada sobra. La carroza o carreta de la muerte, guiada por el encapuchado con su hoz, atraviesa el paisaje, mediante la doble exposición. Marcha sobre las olas para recoger, del fondo del mar, a un ahogado: belleza surrealista… La historia se basa en una leyenda sueca, según la cual la víspera de Año Nuevo, el último en morir pasa a ser el Cochero de la Muerte. Los personajes principales son un alcohólico –el padre “idealizado” de la misma Lagerloff- y una hermana de del Ejército de Salvación (símbolo cristiano si los hay, pues es esta belleza rubia e inocente, un soldado de Cristo, la que muere para salvar al alcohólico irredento: se le devuelve la vida para darle una oportunidad última de reformarse, viendo que su mujer y sus hijos están a punto de morir.
…
Adolescentes marginados
"Rosetta", de los hermanos belgas Jean y Luc Dardenne. Aquí, la realidad es contundente, y casi podría decirse, no mediatizada por el arte, salvo en lo esencial: ¿si no fuera por la voluntad, la intención y el genio de los directores, cómo podríamos seguir esta historia de principio a fin? Se nos da una visión descarnada de la lucha de una adolescente que sobrevive al margen de la sociedad mientras la sostiene la esperanza de conseguir un empleo digno que le permita integrarse en ella, llevar una vida normal, y que pelea con uñas y dientes contra todos los que se cruzan en su camino. El personaje está emparentado con el muchacho Igor, de "La Promesse", también apenas entrado en la adolescencia pero ya enfrentado por las circunstancias socio-económicas a las responsabilidades de un adulto.
En 2006 me niego a ver L’enfant, con el joven actor de La Promesse, en el papel de un joven que vende al recién nacido que ha tenido con su novia adolescente.
Esa ferocidad de Rosetta caracteriza también a uno de los ángeles de "La vie revée des anges", de Eric Zoncka, el mismo que hizo "Le petit voleur". Historias tremendas, sobre un tema que se trata poco: el adolescente de clase proletaria habitante de ciudades industrializadas que se han olvidado de ellos, ocupadas como están en combatir o explotar la presencia de los otros desheredados: los inmigrantes indocumentados, exiliados por motivos políticos, económicos, de guerra. No son filmes que alegren el corazón, tampoco se proponen sus directores dar una lección de sociología. El tratamiento del tema es sutil y, porque se concentra en uno o dos individuos, vivos y muy humanos, convincente.
…
Actrices sonrientes
Hojeando la sección de espectáculos, encuentro las imágenes elegidas para hacer más atractivos los anuncios. Para "Girl, Interrupted", por ejemplo: sendas fotos de Angelina Jolie y Winona Ryder, las protagonistas; jovencitas internadas contra su voluntad en una clínica siquiátrica. ¿Cómo aparecen en la foto? Sonriendo, como si fueran ángeles encantadores y encantados con su suerte. "Hanging up", dirigida por Diane Keaton sobre, creo, una historia de Nora Ephron. Las imágenes de Keaton, Meg Ryan y otra actriz, hermanas en la película: rubias las tres, de cabello lacio, aunque con ojos de distinto color, las tres casi de la misma altura... ¿Hermanas? Qué falta de imaginación de Hollywood. ¡Sólo tres amigas podrían parecerse tanto! (esto sin contar la diferencia de edad que debe haber entre Keaton y Ryan... ¿15 años?)
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El propio crítico que reseñó el festival en homenaje a las actrices francesas Sandrine Bonnaire y Caroline Bouquet, observaba que, a diferencia de las americanas, "no sonríen todo el tiempo, no coquetean". Y yo añadiría, no muestran constantemente los dientes impecables, el cabello recién lavado, etc. Véase, además, el contraste entre las hoy sesentonas Goldy Hawn y Diane Keaton, bien peinadas y maquilladas, acinturadas y esbeltas, y las francesas de esa edad o menores: Juliette Binoche (no tiene todavía cincuenta, y en "Caché" aparece con vestidos sin cintura, que apenas ocultan su embonpoint), Catherine Deneuve, Nathalie Baye…
...
Gérard Depardieu
Este “actor-ropero” fue niño de la calle, delincuente juvenil. Tal vez por ello es capaz de transmitir en su mirada inocente tanta ternura... Le dedican un festival en el Instituto Francés.
Veo La femme d’a côté, por segunda, si no tercera vez. De Truffaut, con Fanny Ardant. La escena del beso “eléctrico” es de antología.
Buffet froid de Bertrand Blier- humor negro.
Jean de Florette- una sorpresa, verla por segunda vez, y descubrir cosas que se escaparon en la primera: los orígenes de Jean, el porqué de su nombre: Jean de Florette, Manon de la Source (las dos son novelas de Marcel Pagnol), no son apellidos, sino sobrenombres, que califican a ese Jean, hijo de Florette y padre desconocido, y a esa Manon, hija de Jean, muerto en la infructuosa búsqueda del manantial (esa “source”), que César, con la complicidad del sobrino medio idiota (Daniel Auteuil), oculta, convirtiéndose en el peor enemigo de Jean, al grado de que provoca su muerte, sin saber que era su hijo, el que tuvo con Florette, el único amor de su vida. Los terribles secretos los revela al final una ciega, especie de Tiresias . De modo que Manon, por cuyo amor se mata el sobrino, es nieta de César. Ella se casa enamorada y tiene una niña. César, antes de matarse, le deja toda su herencia, a la hija y la nieta...
En toda esta variedad de papeles, Depardieu siempre convence. Es otro “feo con encanto”, como Daniel Auteuil.
...
Benoit Jacquot
En un festival dedicado a este director, en julio de 2006, lo descubro con placer, a través de:
"Ecrire" (1993)- entrevistas con Marguerite Duras (1914-1996), a propósito de su último, homónimo libro.
"Pas de scandale" (1999)- con el excelente Fabrice Luchini –sobre un delito empresarial
"Sade" (2000)- con Daniel Auteuil; se muestra al Marqués bajo una nueva luz: un revolucionario sensible; inteligente incluso en su perversión sexual.
"Tosca" (2001) -con la soprano rumana Angela Gheorgiu, y Ruggiero. Raimondi en el papel de Scarpia.
"Princesse Marie", 2003, con Catherine Deneuve, acerca de la sobrina bisnieta de Napoleón, princesa de Grecia y Mónaco, y su relación con Freud.
Películas bien hechas, sin prisa; interesantes por el acercamiento psicológico a los personajes (del siglo XVIII al presente), la culpa y la inocencia, y porque a ellos (la Duras, Tosca, Marie Bonaparte, el Marqués de Sade, el personaje de Lucchini), en apariencia tan disímiles entre sí, los une la búsqueda y defensa de la libertad, de acción, de pensamiento.
Veo, en marzo de 2007, “L’assassin musicien”, de 1975 (¿sobre novela de Dostoievsky?). Extraña, lenta, cansada; irritante ese joven, primero clarinetista, luego violinista aparentemente brillante, que se niega a colaborar con quien sea. Asesino? a menos que lo haya sido de su propia vocación. Revela un Benoit inmaduro.
El mismo mes acudo con grandes expectativas a ver la ultima suya: "Intouchable", con la misma Isild Besco de "Sade". Y me siento defraudada. No me resulta clara su intención. Otro personaje ferozmente independiente, en busca de sus origenes? Tal vez...
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Etcétera
"Le petit lieutenant" (1967) de Xavier Beauvois (antes hizo "Mauvaise foi" y "Ponette", que no he visto). Film policíaco. Como siempre, los franceses se las arreglan para enriquecer los géneros... Varias historias se entrecruzan, profundizándose: la detective* veterana, el joven recién llegado al departamento, que la hace pensar en su hijo (muerto a los 7), su relación con el Juez. El joven y su mujer, viviendo separados por la ambición profesional de él. El detective mayor, irresponsable, que lo deja morir... Los inmigrantes ilegales, rusos y polacos, la mafia, la delincuencia.
Sobre esa mafia, de georgianos en Francia, otra película, terrible: "13 Tzatzimi", que expone una versión sui generis de la ruleta rusa.
*Nathalie Baye, la misma actriz que aparece de mujer política, parte de la vieja sociedad burguesa de Burdeos, en La fleur du mal (2203) del maestro del suspenso Claude Chabroll, con Benoit Magimel. Incesto y asesinato.
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"Volver", de Almodóvar. De nuevo incesto y asesinato. Mi primera reacción, al salir de la sala, fue pensar que tal vez se le hubiera pasado la mano a este director en eso de querer hacer “comedia” con un tema tan sórdido como el abuso sexual e incestuoso de menores. ¿Cómo es que en ningún momento se nos da indicio alguno de la experiencia por la que había pasado la Penélope de adolescente? Pero, más tarde, cuando recuerdo que la madre que vuelve es la que da sentido a la historia; y que la hija ha vertido en ella toda su rabia y resentimiento iniciales, perdonando incluso, de una manera perversa, al que la violó, llego a la conclusión de que las decisiones de este Almodóvar cada vez más maduro han sido consecuentes. El suspenso no radica en el crimen que hemos visto. Estupenda actuación de las actrices principales. Y el tango “Volver” en versión de cante jondo, es una maravilla.
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Oriente Medio
"Ushpizkin" (Los huéspedes)- Israelí, filmada en Jerusalén, donde la comunidad ortodoxa festeja el día de la hospitalidad . Simpática y cálida, al grado de que, por un momento, sentí deseos de visitar esa ciudad…
"El sabor de la vida", sobre los griegos en Turquía, expulsados a raíz de la guerra en Chipre; de vuelta en Grecia se sienten y son vistos como extranjeros. Lo que une al nieto con el abuelo es el sabor de los platillos turcos que éste preparaba, con la nostalgia de lo griego.
"Hamam" (Steam, 2000) de Ferzan Ozpetek. Hermoso film hecho de nostalgia. Un italiano de origen turco viaja a Estambul a encargarse de una herencia. Comparable con Déja vu, pero de una mayor perfección, sutileza. Los diálogos no son exhaustivos, siempre hay algo más detrás de las palabras. Nostalgia no sólo de un lugar sino de un sentimiento.
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"Breaking and entering" (2206), de Anthony Minghella, con Jude Law, Juliette Binoche. Buena, sin llegar al nivel que alcanzó este director con "El paciente inglés" y "The talented Mr. Ripley".
"The painted veil", basada en una novela de S. Maugham, me decepciona, o mejor, me deja fría.
"The life of others", de un director aleman; sobre la Stasi en Alemania Oriental, 1984; excelente.
"El laberinto del Fauno", del mexicano Guillermo del Toro. Merecedora de Oscares… Una historia perfectamente bien hilada, entre los horrores de la persecución franquista de los milicianos (1944) , y la fantasía de una niña amante de los libros (su descenso a los infiernos, su casi condena por haber comido unas frutas, son reminiscencia de la mitologia griega: el mito de Persefona, la hija de Ceres, raptada, condenada por haber comido unas semillas de granada.
"Incendies", o en espanol: "La mujer que cantaba", una autentica tragedia griega... Director canadiense Denis Villeneuve, copio: "Una adaptación de la exitosa obra Wajdi Mouawad, Incendies es una historia conmovedora que lleva el extremismo y la violencia del mundo actual a un nivel marcadamente personal, la entrega de un testimonio poderoso y poético a la potencia misteriosa de la voluntad de sobrevivir."
dic. 2012
Acabo de ver en el Film Forum Il Sorpasso... de 1963. Seguramente la vi entonces, a mis 18, en Mexico, durante la resena de cine... Como habia vistoy La dolce vita, Viridiana, y otras.
Recordaba que era muy buena. Recordaba a Vittorio Gassman, el personaje totalmente irresponsable y vividor; recordaba en particular el gesto de cerrarse la bragueta al salir del bano. Y recordaba como manejaba y lo que sucedia al final, el final de su companero, Jean-Louis Trintignant, que durante un tiempo confundi con el otro jovencito, Jacques Perrin, que nunca perdio su cara de bebe (en Cinema Paradiso). De hecho, ahora que me asomo a ver el reparto de "Z" de Costa-Gravas, me percato de que ahi aparecian los dos, Trintignant y Perrin, al lado de Yves Montand! Esta fue de 1969, y... pues la tengo que haber visto en Paris, o quiza en Nueva York...
Volviendo a Il Sorpasso, otra cosa que no se me habia olvidado era el tema del twist, "Guarda comme dondolo...", y ahora me pregunto, la veria mi hermana Ofelia, que lo bailaba con tanta emocion?
Recordaba, pues, el final tragico, pero no que JLT tuviera un papel a la par que VG: es decir, no era un papel secundario, ni mucho menos.
Estos dias, un festival Trintignant, en el Film Forum, y cuando termina, el estreno, el 19 de diciembre, de AMOUR, su ultima, a los 81, con Emanuelle Rivas....
Cuando -o cuando otra vez- uno Vittorio Gassman?
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-apuntes de una aficionada-
Cuenta Male que en sus tiempos, y en provincia, se iba al cine con las sillas bajo el brazo... “Yo, que me pirro por el cine, fui con mis cinco muchachos a la primera función que vi anunciada –escribe durante su estadía en Salina Cruz, Oaxaca, en 1939-: el boleto, UN PESO; asientos de tabla burda que rasga la ropa, el sol colándose por las tablas entreabiertas... Encontramos allí a una señora amiga, y ambas reímos de lo lindo, pues nunca acertamos a discernir si aquellos fantasmas eran hombres o mujeres, qué hacían o qué decían, ya que el micrófono corría parejas en claridad con la pantalla.” ...
Realidad y fantasía
Leo en un artículo sobre las técnicas digitales cinematográficas utilizadas en nuestros días, que se las considera algo “contrario al principio mismo” del Séptimo arte. No estoy de acuerdo en absoluto. Lejos de "tener una cercanía física con el mundo real" como pretende el autor, el cine ha representado desde siempre la posibilidad de ver no la representación o interpretación de nuestra realidad sino la de nuestros sueños y nuestras pesadillas, es decir, de colocar una pantalla entre nuestra imaginación y el mundo real.
En todo caso, ¿no era la partición de las aguas del Mar Rojo, en una producción de Cecil B.de Mille equivalente a los dinosaurios que corren alegremente por una planicie, dirigidos desde un estudio, y equivalente, en un film de Bergman, a un grupo de locos que en un manicomio se proponen filmar la primera película hablada?
La necesidad de huir de la realidad, transformándola, es lo que más claramente aleja al ser humano de los animales. De no ser así, ¿cómo explicar el afán de creación artística?
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No es cuando estoy viendo una película, sino cuando me estoy viendo actuar en la vida de todos los días, en cualquier tarea doméstica, por ejemplo, la de preparar el desayuno, cuando abro el refrigerador para sacar la leche, y cierro y vuelvo a abrir la puerta porque he olvidado sacar el yogurt, o el jugo; o cuando estoy pelando el plátano que voy a rebanar para añadir a mi cereal, y no puedo despegar, primero de la fruta, luego de mi dedo, una de las hebras del plátano. Es entonces cuando me doy cuenta de que, entre otras cosas, lo que nos fascina del cine o, para el caso, de cualquier forma artística –narración, pintura, obra de teatro- es la imagen idealizada de un mundo que sabemos lleno de accidentes. En el cine, en la estructura de una novela, en una obra de teatro, no hay minutos desperdiciados, todos los gestos de los personajes, incluso todo lo que ocurre a su derredor es preciso, acertado; no hay más hebras de plátano adheridas al dedo, vacilaciones o incertidumbre que las que el autor, guionista, director, de acuerdo con los actores, ha decidido que haya. ¿Será esto un argumento para creer en Dios?
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Mi fascinación con el cine debe ser herencia familiar. En la ciudad donde crecieron sus hijos, cuenta Male que se iba al cine con las sillas bajo el brazo... “Yo, que me pirro por el cine, fui con mis cinco muchachos a la primera función que vi anunciada –escribe durante su estadía en Salina Cruz, Oaxaca, en 1939-: el boleto, UN PESO; asientos de tabla burda que rasga la ropa, el sol colándose por las tablas entreabiertas... Encontramos allí a una señora amiga, y ambas reímos de lo lindo, pues nunca acertamos a discernir si aquellos fantasmas eran hombres o mujeres, qué hacían o qué decían, ya que el micrófono corría parejas en claridad con la pantalla.” Tiene que haber visto, en algún momento el primer largometraje de Mark Senett : la comedia silenciosa “Tillie’s Punctured Romance”, realizada en 1914 – que yo misma descubro por primera vez en noviembre de 2006. Un Chaplin pre-vagabundo protagoniza a un dandy ladino que se las arregla para convencer a una inocente provinciana de que huya con él, llevándose los ahorros del padre. De veinticinco años, con un coqueto bigote de seductor, canotier y bastón, Chaplin es ya genial mostrando su habilidad de comediante, bailarín y acróbata. En México, mi Male nos llevaba de vez en cuando al Cinelandia, en el centro, donde sólo pasaban caricaturas; los asientos eran duros, de madera, y los vendedores ambulantes estaban autorizados a pasearse por el pasillo, antes de que empezara la función, ofreciendo muéganos, cacahuates garapiñados… Alguna gente se llevaba en una bolsa de papel su torta y su refresco. O bien el domingo, a la matinée en el Palacio Chino, con techo a imitación de una estrellada bóveda celeste, para ver las series de Tarzán, Superman, o las de vaqueros, y de donde salíamos, poco antes de la hora de la comida, con los ojos enrojecidos. Mi mamá no se perdía la ida al cine del viernes en la tarde. “La que termine su tarea viene conmigo”, nos tentaba. Yo era la primera en apuntarme. El programa era doble. Los cines Gloria y Estadio nos quedaban a unas cuadras de la casa. Películas hechas en Hollywood sobre todo, desde las comedias musicales (“Siete novias para siete hermanos”, inolvidable, aunque treinta años más tarde, como tantas otras cosas, me resulte difícil entender que alguna vez me haya fascinado) a las policíacas, y las abiertamente de terror (“Frankenstein, o “El Dr. X”, con un Humphrey Bogart joven y no glamoroso) que yo no quería perderme por nada de este mundo, aunque después me causaran pesadillas, o en la vigilia me persiguieran escaleras abajo cuando mi mamá me pedía, ya que estábamos por irnos a la cama, que bajara a la cocina por el botellón de agua.
En la televisión de los abuelos, el fin de semana, no nos perdíamos las musicales mexicanas, con los charros Jorge Negrete y Pedro Infante, guapos y bien plantados, de voz inigualable, cada uno en su estilo. Tampoco las comedias de Joaquín Pardavé y Sara García, o las de un Cantinflas pre-tecnicolor, cirugía plástica y suave “sátira social”. O los dramones argentinos y mexicanos.
De recién casado, mi papá hacía reseñas de cine para una revista semanal, acudiendo a la última función. Le encantaba Chaplin: nos contaba que en 1923, cuando tenía cinco años, había ido con su padre a ver “El chico” en el Salón Rojo, sala de proyecciones que se encontraba en la avenida Cinco de Mayo.
Una de las muchas que vi con él en video, por segunda o tercera vez, desde la cama donde convalecía, meses antes de morir, fue “Un perfecto asesino” (1994), de Luc Besson, con Jean Reno, Natalie Portman, Gary Oldman y Danny Aiello.
Prefiero mil veces ir al cine que verlas en casa. Esto es, si son salas pequeñas, de cine “de arte”, donde en la oscuridad y, en relativo silencio, sin interrupciones de timbres, y rodeada de –por el interés que nos ha llevado ahí- almas gemelas, me entrego anónimamente y sin mucha culpa a este placer. Detesto, como mucha gente de mi generación, las salas de los megacines, los Cineplex y Cinemarx y similares, amplias y de cómodos asientos, pero donde constituye una tortura ver y oir: a la mayor parte del público entrar con sus barriles de palomitas y coca-cola, diez minutos de charla estúpida en la pantalla sobre actores y actrices de Hollywood, anuncios super costosos de la dichosa bebida, y luego otros veinte de “cortos” de las próximas exhibiciones, a un volumen ensordecedor. A veces, sin embargo, no hay más remedio: si quiero ver tal o cual película, antes de que pase a video o DVD, tengo que resignarme a formar parte de ese grupo de víctimas de la publicidad.
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Aterricé en París a fines de octubre de 1967 y unas semanas más tarde me encontraba, con mi amiga Anne y el resto de la población estudiantil del Barrio Latino –rue de la Huchette, rue Serpente- en las salitas pequeñas, malolientes y de butacas duras en las que se disfrutaba lo mejor del cine internacional, y donde descubrí al gran Buster Keaton.
Recién llegada a Nueva York, atravesaba el Central Park para acudir al New Yorker, en Broadway y la 89 (¿), o al Thalia, en la 95, a uno de sus muchos festivales. Ahí vi, entre otras, “Les enfants du Paradis”. Diez años después iba con mis hijos en el mismo teatro, a la vuelta de la casa, a ver festivales de caricaturas, o al Metro, unas cuadras más arriba, en la 100, para las de Buster Keaton, que ahora nos hacía reír a los tres.
La primera a la que los llevé, fue seguramente la primera que vi yo con mi madre a la misma edad: "Bambi", de Walt Disney, y poco después, "Pinocchio", una versión italiana.
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El doble. Inocencia y culpabilidad
Algunas películas basadas en novelas de Patricia Highsmith:
"The talented Mr Ripley" -1999-, dirigida por Anthony Minghella, con Matt Damon, Cate Blanchett, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Philip Seymour-Hoffman. Espectacular, al estilo del director del “Paciente inglés”, con un gran reparto, excelentes actuaciones, gran suspenso psicológico. "A plein soleil" es el título que le dio a su versión René Clément, en 1960 (Alain Delon, Maurice Ronet…). Ripley es un joven pobre, ambicioso, sin escrúpulos, corroído por la envidia, y que se apropia de la identidad de su amigo rico. En la versión francesa me pareció ver mayor un acercamiento psicológico al protagonista. (Anécdota siniestra: al buscar en Internet la fecha exacta de ésta -oscila entre 1959 y 1960-, me entero de que el guionista francés, un Paul Gégauff, murió a los 61 años de edad en Noruega, ¡apuñalado por su segunda mujer!)
"Ripley’s Game", llevada al cine, primero, como "The American friend", por Wim Wenders, con Dennis Hopper y Bruno Ganz.-- En 2002 Liliana Cavani (La piel, Portero de noche...), dirige otra versión, homónima del libro, con John Malkovich y Ray Winstone. Tiene todo el tremendismo que caracteriza a esta realizadora. Comparada con la de Wenders, no parece que se deriven del mismo libro: ¡el tratamiento es casi opuesto! El personaje de Ripley aumenta en importancia: Malkovich hace gala de una ferocidad elegante... El tema predilecto de la Highsmith: la identidad, en este caso la que está dispuesto a “vender” el personaje-víctima.
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Otras de suspenso:
"M. Hire", 2004, de Patrice Leconte ("Ridicule"), con Sandrine Bonnaire y Michel Blanc, sobre una novela de Simenon. Historia interesante, sórdida, y bien dirigida.
De Simenon también es la novela en que se basa "La habitación azul" (2002) de Walter Doehner, mexicano de origen alemán, con guión del director y de Vicente Leñero, escritor. Muy bien hecha. Se trata de una obsesión erótica, y hace pensar en "La femme d’a côté" (1981) de Truffaut.
"Swimming pool", de François Ozon (el de “Ocho mujeres”), con Charlotte Rampling. Un tratamiento muy interesante de la superposición entre fantasía y realidad, entre pesadilla y vida cotidiana. Hasta el último momento se mantiene al espectador flotando en la duda.
"Caché" (2006), guión y dirección de Michael Haneke ("The piano teacher") con Juliette Binoche y Daniel Auteuil, muy buen suspenso. Ganas de volver a verla, no porque sea placentera, todo lo contrario, sino para tratar de encontrar una pequeña clave, al final (que tampoco es que “cierre” la historia limpiamente).
También con Charlotte Rampling, y su joven tocaya Gainsbourg: Lemming (2006), un fiasco seudo Hitchock, con exceso de música inquietante... francamente molesta. La dirige Dominik Moll, cuyo film anterior, “Harry”, sí fue un respetable homenaje al maestro del suspenso.
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Identidad sexual
"Brokeback Mountain" (2006) de Ang Lee, basada en el cuento de Annie Proulx. No es una película sobre gays, en el sentido de que los protagonistas no se identifican como tales; aunque trata de una relación homosexual, intensamente amorosa y trágica. Conmueve el contraste entre la inmensidad del hermoso paisaje de montañas nevadas y verdes valles y el cerco de restricciones sociales, morales, que rodea a los dos amantes (Romeo y Julieta, Ana Karenina). No todos los que la han visto lo entienden así; hay heterosexuales, hombres y mujeres, que se han sentido desconcertados, cuando no francamente escandalizados.
Pero muchas otras historias en esta vena se están llevando finalmente a la pantalla.
"TransAmerica", norteamericana, independiente, excelente actuación de Felicity Hoffman como el personaje masculino que encontrándose a la espera de una operación transexual, descubre que tiene un hijo adolescente, y muy a pesar suyo va en su busca. Es simpática y conmovedora; logra un buen equilibrio entre los géneros de comedia y tragedia. Tiene paralelos con "Breakfast on Pluto", irlandesa. Un dulce joven transvestita, que se prostituye, busca a su madre natural...
Estas dos tienen visos de comedia-en todo caso, presentan con simpatía a sus personajes. No hay que olvidar que, en "Dog day afternoon" (1975), con Al Pacino, el protagonista pretende, mediante el robo de un banco, ayudar a la operación transexual de su compañero).
Para nada sonriente es la historia que aborda "Dying gaul", del dramaturgo Craig Lucas. Un escritor le promete a su compañero, a punto de morir de SIDA, que hará “algo bello” con su memoria. Escribe un guión, pero después traiciona al amigo muerto, cambiándole el nombre por uno de mujer, para que el director -que lo seduce a espaldas de su mujer- acepte hacer la cinta, y le pague un millón de dólares. Fausto y el Demonio...
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Miscelánea
Veo en México: "Laberinto de mentiras" (Separate Lies) 2005, de Julian Fellowes, con Emily Watson, Tom Wilkinson, Rupert Everett. El título lleva implícita la culpa, o culpas. Tratamiento original de un viejo tema. Hay suspenso y estudio psicológico. En este sentido, recuerda "In the bedroom"- 2001, de Matt Fowler, también con el estupendo Wilkinson y Sissy Spacek. Ambas estupendas.
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"Water", de Deepa Mehta (canadiense de origen indio) que también hizo Earth y Fire). Esta trata de las viudas de la India, en los años 30, que tienen tres opciones: echarse en la pira, con el marido muerto; casarse con el hermano menor del marido -si lo hay-, o ser destinadas a los “ashrams”, casas de viudas rapadas, abandonadas, que viven de limosna y prostitución encubierta, todo en nombre de la religión. Ghandi no logró modificar esta horrible costumbre. A muchas las casan desde los siete, nueve años. ¡No pueden volverse a casar! Visualmente, la película es hermosa, como la pequeña protagonista, poética y conmovedora.
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"Babel" (nov. 06) de González Iñáturri , coherente con su tema: en un mundo donde no existe un lenguaje común –tanto a nivel de diálogo entre marido y mujer, entre padre e hija, como entre un árabe y un norteamericano- la comunicación es problemática, cuando no imposible, y se produce el caos. Otro argumento podría esgrimirse: resulta insoportable la letanía de historias desgarradoras, fragmentadas. Las buenas actuaciones (Gael García Bernal, Brad Pitt, Cate Blanchett, entre otros) no la salvan de ser caótica y cansada. Posiblemente la historia japonesa haya sido la más exasperante, y sin ella, se habría podido lograr una apariencia de unidad más cerrada. Tal vez el papel mejor logrado sea el de la nana mexicana. En todo caso, es evidente que el ámbito más limitado: una ciudad, tres historias apretadas, de Amores… -en lugar del mundo entero- es lo que conviene a esta visión que tienen la mancuerna que forman director y guionista (Guillermo Arriaga).
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"Déjà vu", de Henry Jaglom (EUA) 1997
Interesante, aunque con altibajos. El tema: la pasión contra la estabilidad, entre "el amor de la vida" y lo demás. Lenta, a la francesa, lo cual me gusta. El diálogo puede resultar algo repetitivo, o más bien, el monólogo de la protagonista, sobre la existencia de “otra realidad”. Y, el apego de la cámara al rostro de Victoria Foyt, mujer del director y co-guionista, puede resultar exagerado. Ella está bien, pero no puede decirse que es una actriz consumada, con gran sutileza de expresión. De las dos veteranas, la archiconocida es Vanessa Redgrave es muy convincente en su papel de mujer independiente, sin compromisos, y (¿por lo mismo?) egoísta e incapaz de poner el hombro cuando se necesita (su madre anciana). Me pareció bien que la historia, pese a la acumulación de coincidencias, no cayera en lo “misterioso” o “místico”. El final es aparentemente feliz, pero hace pensar en el del Graduado.
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"Quai des orfèvres", de H.G. Clouzot, 1947 (¡diez años antes de "Las noches de Cabiria", de Fellini!), con Louis Jouvet. Buen cine. Un clásico que se puede ver una y otra vez, igual que "Madame de… "(Max Ophuls, 1953), con Danielle Darrieux, Charles Boyer y Vittorio de Sica. El juego peligroso de una mujer que cree que siempre puede salirse con la suya.
(Hablando de las que se pueden ver una y otra vez, en mi lista figuran: "Amadeus", el mencionado "Paciente inglés", "Indochine", y varias de Chaplin, entre otras).
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"Our friends and neighbours" de Neil La Bute, el que dirigió "In the company of men". Buenas películas, que tratan de manera descarnada sobre de la crueldad e inocencia de algunos hombres en las relaciones amorosas, y de la pasividad y el cinismo de algunas mujeres. Del mismo: "Nurse Betty": humor negro (un poco como "Fargo", aunque tal vez con más ironía, o sarcasmo).
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"Gadjo Dilo" (1997) de Tony Gatlif, director francés de origen roma (gitano) y argelino. Trata de la vida de los gitanos en Rumania. Los prejuicios que existen en su contra no son distintos de los que acosan a los homosexuales, o a cualquier grupo que se considere “el otro”. El protagonista, un joven francés que anda investigando la música roma auténtica, se enamora de una gitana. Es el mismo actor (Romain Duris) que, más maduro y de una belleza feroz, aparece en "De battre mon coeur s’est arreté", versión francesa, y superior a "Fingers", con Harvey Keitel). Antes y después de ésta, hizo el díptico de comedias románticas: L’auberge espagnole y Les poupées russes.
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"Afterlife", del director de "Maborosi", poética. ¿Qué memoria te llevarías a la tumba? Es la idea original: hacer esa pregunta a una serie de entrevistados de diferentes edades, hombres y mujeres, diversas clases sociales.
La memoria de un instante feliz en el que se condensaran, como en un crisol, momentos de vida anterior y posterior a ese instante tan celosamente guardado en la memoria.
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Bergman y Bergman
En 1997 año de su estreno, veo In the presence of a clown de Bergman, que trata de la realización de una película hablada por dos asilados de un manicomio de Upsala en los años 20. Bergman se identifica con los “locos geniales”, especialmente con el tío abuelo Carl (Fanny & Alexander), obsesionado por la figura de Schubert: su música y su muerte, y empeñado en hacer una película. ¿No se ve al propio Bergman, de pie contra la pared, invisible para los demás, sonriendo traviesamente cuando llega la prometida de Osvald a buscarlo?
Esta cinta magistral tiene paralelos con The image makers, obra teatral de Per Olov Enquist, que el mismo Bergman dirigió el año siguiente en la Brooklyn Academy of Music. En ambas es protagonista Anita Björk, con Erland Josefson en la primera, Elin Klinga en la segunda.
Las dos obras tratan de los inicios del cine, mudo y hablado. En la pieza teatral aparece Viktor Sjöstrom, precursor del cine mudo en Suecia con The phantom carriage (1921), basada en una novela de Selma Lagerloff (Thy soul shall bear witness), quien figura como personaje de la pieza, junto con el director de cine, y la joven actriz. (Ver más adelante mi nota sobre la cinta de Sjostrom).
En un juego entre realidad e imaginación, en una y otra se aborda el tema de la creación artística relacionada con males como el alcoholismo o la locura; combinan personajes marginados y situaciones reales con elementos ficticios. El tema fundamental sería el conflicto entre la verdad y la mentira, y el uso de una y otra en la obra de arte.
En la obra teatral, es evidente que Bergman se identifica con Sjöstrom.
Las mujeres, como siempre, ocupan un lugar preponderante: no sólo como soporte de los creadores, sino como creadoras de imágenes ellas mismas (la Lagerloff, las jóvenes actrices de ambas obras).
Estas obras hablan, en suma, de la vida, la muerte, el amor y la dificultad de las relaciones humanas. La excelente dirección, en ambas, hace resaltar la esencia compleja del ser humano: su naturaleza intermedia entre ángel y bestia, a la vez patético y sublime.
2003: La última de este genio: "Saraband", hecha para la televisión sueca, como 30 años antes, Scenes of a marriage, de la que es continuación. Con la misma pareja, Ullman y Josephson, más otros dos actores excelentes. Empieza con una sonrisa y termina en un grito desgarrador.
En oct. '06, en el festival Janus de cine, descubro "Monika", de 1953, un canto a la libertad… con consecuencias trágicas.
Mismo mes, mismo festival: "The phantom carriage", obra maestra del cine mudo , de 1921 (con acompañamiento de piano en vivo) del ya mencionado Victor Sjostrom, sobre la novela (1912) de su compatriota Selma Lagerloff. Derivada de ella, El séptimo sello, para empezar, del propio Bergman. Cinematografía de vanguardia; el guión, la dirección; escenas en las que nada sobra. La carroza o carreta de la muerte, guiada por el encapuchado con su hoz, atraviesa el paisaje, mediante la doble exposición. Marcha sobre las olas para recoger, del fondo del mar, a un ahogado: belleza surrealista… La historia se basa en una leyenda sueca, según la cual la víspera de Año Nuevo, el último en morir pasa a ser el Cochero de la Muerte. Los personajes principales son un alcohólico –el padre “idealizado” de la misma Lagerloff- y una hermana de del Ejército de Salvación (símbolo cristiano si los hay, pues es esta belleza rubia e inocente, un soldado de Cristo, la que muere para salvar al alcohólico irredento: se le devuelve la vida para darle una oportunidad última de reformarse, viendo que su mujer y sus hijos están a punto de morir.
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Adolescentes marginados
"Rosetta", de los hermanos belgas Jean y Luc Dardenne. Aquí, la realidad es contundente, y casi podría decirse, no mediatizada por el arte, salvo en lo esencial: ¿si no fuera por la voluntad, la intención y el genio de los directores, cómo podríamos seguir esta historia de principio a fin? Se nos da una visión descarnada de la lucha de una adolescente que sobrevive al margen de la sociedad mientras la sostiene la esperanza de conseguir un empleo digno que le permita integrarse en ella, llevar una vida normal, y que pelea con uñas y dientes contra todos los que se cruzan en su camino. El personaje está emparentado con el muchacho Igor, de "La Promesse", también apenas entrado en la adolescencia pero ya enfrentado por las circunstancias socio-económicas a las responsabilidades de un adulto.
En 2006 me niego a ver L’enfant, con el joven actor de La Promesse, en el papel de un joven que vende al recién nacido que ha tenido con su novia adolescente.
Esa ferocidad de Rosetta caracteriza también a uno de los ángeles de "La vie revée des anges", de Eric Zoncka, el mismo que hizo "Le petit voleur". Historias tremendas, sobre un tema que se trata poco: el adolescente de clase proletaria habitante de ciudades industrializadas que se han olvidado de ellos, ocupadas como están en combatir o explotar la presencia de los otros desheredados: los inmigrantes indocumentados, exiliados por motivos políticos, económicos, de guerra. No son filmes que alegren el corazón, tampoco se proponen sus directores dar una lección de sociología. El tratamiento del tema es sutil y, porque se concentra en uno o dos individuos, vivos y muy humanos, convincente.
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Actrices sonrientes
Hojeando la sección de espectáculos, encuentro las imágenes elegidas para hacer más atractivos los anuncios. Para "Girl, Interrupted", por ejemplo: sendas fotos de Angelina Jolie y Winona Ryder, las protagonistas; jovencitas internadas contra su voluntad en una clínica siquiátrica. ¿Cómo aparecen en la foto? Sonriendo, como si fueran ángeles encantadores y encantados con su suerte. "Hanging up", dirigida por Diane Keaton sobre, creo, una historia de Nora Ephron. Las imágenes de Keaton, Meg Ryan y otra actriz, hermanas en la película: rubias las tres, de cabello lacio, aunque con ojos de distinto color, las tres casi de la misma altura... ¿Hermanas? Qué falta de imaginación de Hollywood. ¡Sólo tres amigas podrían parecerse tanto! (esto sin contar la diferencia de edad que debe haber entre Keaton y Ryan... ¿15 años?)
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El propio crítico que reseñó el festival en homenaje a las actrices francesas Sandrine Bonnaire y Caroline Bouquet, observaba que, a diferencia de las americanas, "no sonríen todo el tiempo, no coquetean". Y yo añadiría, no muestran constantemente los dientes impecables, el cabello recién lavado, etc. Véase, además, el contraste entre las hoy sesentonas Goldy Hawn y Diane Keaton, bien peinadas y maquilladas, acinturadas y esbeltas, y las francesas de esa edad o menores: Juliette Binoche (no tiene todavía cincuenta, y en "Caché" aparece con vestidos sin cintura, que apenas ocultan su embonpoint), Catherine Deneuve, Nathalie Baye…
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Gérard Depardieu
Este “actor-ropero” fue niño de la calle, delincuente juvenil. Tal vez por ello es capaz de transmitir en su mirada inocente tanta ternura... Le dedican un festival en el Instituto Francés.
Veo La femme d’a côté, por segunda, si no tercera vez. De Truffaut, con Fanny Ardant. La escena del beso “eléctrico” es de antología.
Buffet froid de Bertrand Blier- humor negro.
Jean de Florette- una sorpresa, verla por segunda vez, y descubrir cosas que se escaparon en la primera: los orígenes de Jean, el porqué de su nombre: Jean de Florette, Manon de la Source (las dos son novelas de Marcel Pagnol), no son apellidos, sino sobrenombres, que califican a ese Jean, hijo de Florette y padre desconocido, y a esa Manon, hija de Jean, muerto en la infructuosa búsqueda del manantial (esa “source”), que César, con la complicidad del sobrino medio idiota (Daniel Auteuil), oculta, convirtiéndose en el peor enemigo de Jean, al grado de que provoca su muerte, sin saber que era su hijo, el que tuvo con Florette, el único amor de su vida. Los terribles secretos los revela al final una ciega, especie de Tiresias . De modo que Manon, por cuyo amor se mata el sobrino, es nieta de César. Ella se casa enamorada y tiene una niña. César, antes de matarse, le deja toda su herencia, a la hija y la nieta...
En toda esta variedad de papeles, Depardieu siempre convence. Es otro “feo con encanto”, como Daniel Auteuil.
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Benoit Jacquot
En un festival dedicado a este director, en julio de 2006, lo descubro con placer, a través de:
"Ecrire" (1993)- entrevistas con Marguerite Duras (1914-1996), a propósito de su último, homónimo libro.
"Pas de scandale" (1999)- con el excelente Fabrice Luchini –sobre un delito empresarial
"Sade" (2000)- con Daniel Auteuil; se muestra al Marqués bajo una nueva luz: un revolucionario sensible; inteligente incluso en su perversión sexual.
"Tosca" (2001) -con la soprano rumana Angela Gheorgiu, y Ruggiero. Raimondi en el papel de Scarpia.
"Princesse Marie", 2003, con Catherine Deneuve, acerca de la sobrina bisnieta de Napoleón, princesa de Grecia y Mónaco, y su relación con Freud.
Películas bien hechas, sin prisa; interesantes por el acercamiento psicológico a los personajes (del siglo XVIII al presente), la culpa y la inocencia, y porque a ellos (la Duras, Tosca, Marie Bonaparte, el Marqués de Sade, el personaje de Lucchini), en apariencia tan disímiles entre sí, los une la búsqueda y defensa de la libertad, de acción, de pensamiento.
Veo, en marzo de 2007, “L’assassin musicien”, de 1975 (¿sobre novela de Dostoievsky?). Extraña, lenta, cansada; irritante ese joven, primero clarinetista, luego violinista aparentemente brillante, que se niega a colaborar con quien sea. Asesino? a menos que lo haya sido de su propia vocación. Revela un Benoit inmaduro.
El mismo mes acudo con grandes expectativas a ver la ultima suya: "Intouchable", con la misma Isild Besco de "Sade". Y me siento defraudada. No me resulta clara su intención. Otro personaje ferozmente independiente, en busca de sus origenes? Tal vez...
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Etcétera
"Le petit lieutenant" (1967) de Xavier Beauvois (antes hizo "Mauvaise foi" y "Ponette", que no he visto). Film policíaco. Como siempre, los franceses se las arreglan para enriquecer los géneros... Varias historias se entrecruzan, profundizándose: la detective* veterana, el joven recién llegado al departamento, que la hace pensar en su hijo (muerto a los 7), su relación con el Juez. El joven y su mujer, viviendo separados por la ambición profesional de él. El detective mayor, irresponsable, que lo deja morir... Los inmigrantes ilegales, rusos y polacos, la mafia, la delincuencia.
Sobre esa mafia, de georgianos en Francia, otra película, terrible: "13 Tzatzimi", que expone una versión sui generis de la ruleta rusa.
*Nathalie Baye, la misma actriz que aparece de mujer política, parte de la vieja sociedad burguesa de Burdeos, en La fleur du mal (2203) del maestro del suspenso Claude Chabroll, con Benoit Magimel. Incesto y asesinato.
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"Volver", de Almodóvar. De nuevo incesto y asesinato. Mi primera reacción, al salir de la sala, fue pensar que tal vez se le hubiera pasado la mano a este director en eso de querer hacer “comedia” con un tema tan sórdido como el abuso sexual e incestuoso de menores. ¿Cómo es que en ningún momento se nos da indicio alguno de la experiencia por la que había pasado la Penélope de adolescente? Pero, más tarde, cuando recuerdo que la madre que vuelve es la que da sentido a la historia; y que la hija ha vertido en ella toda su rabia y resentimiento iniciales, perdonando incluso, de una manera perversa, al que la violó, llego a la conclusión de que las decisiones de este Almodóvar cada vez más maduro han sido consecuentes. El suspenso no radica en el crimen que hemos visto. Estupenda actuación de las actrices principales. Y el tango “Volver” en versión de cante jondo, es una maravilla.
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Oriente Medio
"Ushpizkin" (Los huéspedes)- Israelí, filmada en Jerusalén, donde la comunidad ortodoxa festeja el día de la hospitalidad . Simpática y cálida, al grado de que, por un momento, sentí deseos de visitar esa ciudad…
"El sabor de la vida", sobre los griegos en Turquía, expulsados a raíz de la guerra en Chipre; de vuelta en Grecia se sienten y son vistos como extranjeros. Lo que une al nieto con el abuelo es el sabor de los platillos turcos que éste preparaba, con la nostalgia de lo griego.
"Hamam" (Steam, 2000) de Ferzan Ozpetek. Hermoso film hecho de nostalgia. Un italiano de origen turco viaja a Estambul a encargarse de una herencia. Comparable con Déja vu, pero de una mayor perfección, sutileza. Los diálogos no son exhaustivos, siempre hay algo más detrás de las palabras. Nostalgia no sólo de un lugar sino de un sentimiento.
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"Breaking and entering" (2206), de Anthony Minghella, con Jude Law, Juliette Binoche. Buena, sin llegar al nivel que alcanzó este director con "El paciente inglés" y "The talented Mr. Ripley".
"The painted veil", basada en una novela de S. Maugham, me decepciona, o mejor, me deja fría.
"The life of others", de un director aleman; sobre la Stasi en Alemania Oriental, 1984; excelente.
"El laberinto del Fauno", del mexicano Guillermo del Toro. Merecedora de Oscares… Una historia perfectamente bien hilada, entre los horrores de la persecución franquista de los milicianos (1944) , y la fantasía de una niña amante de los libros (su descenso a los infiernos, su casi condena por haber comido unas frutas, son reminiscencia de la mitologia griega: el mito de Persefona, la hija de Ceres, raptada, condenada por haber comido unas semillas de granada.
"Incendies", o en espanol: "La mujer que cantaba", una autentica tragedia griega... Director canadiense Denis Villeneuve, copio: "Una adaptación de la exitosa obra Wajdi Mouawad, Incendies es una historia conmovedora que lleva el extremismo y la violencia del mundo actual a un nivel marcadamente personal, la entrega de un testimonio poderoso y poético a la potencia misteriosa de la voluntad de sobrevivir."
dic. 2012
Acabo de ver en el Film Forum Il Sorpasso... de 1963. Seguramente la vi entonces, a mis 18, en Mexico, durante la resena de cine... Como habia vistoy La dolce vita, Viridiana, y otras.
Recordaba que era muy buena. Recordaba a Vittorio Gassman, el personaje totalmente irresponsable y vividor; recordaba en particular el gesto de cerrarse la bragueta al salir del bano. Y recordaba como manejaba y lo que sucedia al final, el final de su companero, Jean-Louis Trintignant, que durante un tiempo confundi con el otro jovencito, Jacques Perrin, que nunca perdio su cara de bebe (en Cinema Paradiso). De hecho, ahora que me asomo a ver el reparto de "Z" de Costa-Gravas, me percato de que ahi aparecian los dos, Trintignant y Perrin, al lado de Yves Montand! Esta fue de 1969, y... pues la tengo que haber visto en Paris, o quiza en Nueva York...
Volviendo a Il Sorpasso, otra cosa que no se me habia olvidado era el tema del twist, "Guarda comme dondolo...", y ahora me pregunto, la veria mi hermana Ofelia, que lo bailaba con tanta emocion?
Recordaba, pues, el final tragico, pero no que JLT tuviera un papel a la par que VG: es decir, no era un papel secundario, ni mucho menos.
Estos dias, un festival Trintignant, en el Film Forum, y cuando termina, el estreno, el 19 de diciembre, de AMOUR, su ultima, a los 81, con Emanuelle Rivas....
Cuando -o cuando otra vez- uno Vittorio Gassman?
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